lunes, 21 de junio de 2010

Rostros de una mujer sin máscaras




Como tantas otras mujeres decididas y posibilitadas en hacer trascender el imaginario que expresa la suma de experiencias desde un rico mundo interior, Niurka Rodríguez de la Cruz (Santa Clara, 1968) persiste en mostrarnos, una y otra vez, los rostros de una misma mujer, que bien pudiera ser ella misma, pero que a su vez son todas cuantas han aparecido en esa singular geografía en que sueños y realidades se ubican en un espacio poético en que todo lo referido lo damos como cierto.
La lírica de su esbozo logra el trazado de rostros hermosos y perfectos. Apoyados más que por el dibujo, meticulosamente simple, por una elaborada textura, el uso de los efectos de la luz y los colores que aportan a una composición donde se asumen y juntan fantasías y realidades.
Como si una mujer jugara a disfrazarse ante un espejo y con el constante cambio de accesorios, peinados y posturas del rostro, lideradas por las diferentes miradas de resaltados ojos, lograra convertirse en muchas otras mujeres, Niurka afronta estas imágenes, con gracia y hasta con cierta inocencia, para profundizar y exponer sus ricas vivencias.
No teme usar su rostro —como otras se han atrevido a exponer su cuerpo— como imagen de la formulación de un discurso interno que expone cuanta sorpresa se ocasiona a sí misma, frente a ese espejo al que no llega a revelar bellezas, ni perfecciones propias de su género, sino a mostrar dudas e inseguridades, historias y sueños y toda variante posible de rostros con que las mujeres pueden sentirse inseguras o heroínas, deseadas o rechazadas, víctimas o victimarias.
Desde un acercamiento anecdótico en que los sentimientos son expuestos sin tapujos, secundados por un tratamiento simbólico, estas mujeres indagan, interrogan e interpelan, desde las diferentes realidades que asumen.
Son intemporales, sin una pertenencia a clase social histórica, sin nacionalidad más allá de la posible de adivinar en ese juego que propone la pintora de obligarnos a crearle una historia a cada una de estas féminas, pese a que la tienen y la esconden no por pudor sino porque prefieren ofrecerse al deleite y la reflexión según el presupuesto vivencial de quienes decidan incorporarlas a su referente.
Como mujer que ha asumido la vida desde una cotidianidad diferente, en tanto no sólo se ha complacido en criar a sus dos hijos, mantener un vínculo matrimonial, una colocación que le posibilite una independencia económica, su vida se ha ido acomodando a espacios únicamente visitados por las mujeres más osadas y desprejuiciadas.
Una vida bohemia, hasta donde lo puede sostener una mujer que enfrenta la cotidianidad de una familia, le ha permitido entrar en contacto con otros artistas: pintores y trovadores, poetas y actores. Las fabulaciones de sus personajes testifican esa diversidad y osadía, ese encuentro con miradas diversas que tienen por común la observación desde una hipersensibilidad de un mundo lleno de conflictos.
Desde una particular reflexión ella expone el conflicto de su género con un tiempo irreal, quizás porque abarque toda la existencia de ellas en la tierra. Y desde ese conflicto con el tiempo se adentra a los internos, a los sostenidos con ella misma, a veces apoyada en un fino humor que no falta, sobre todo, en muchas de las poses con que prefiere exponer a estos personajes.
Rostros que parecen mirar justo sobre esa balanza en que realidad y sueños, utopías y nostalgias, describen con acierto las muchas historias que desde la carga poética que sostiene la belleza femenina cuestionan todo cuanto les rodea y sigue siéndoles hostil o atractivo.


Arístides Vega Chapú
Santa Clara, junio 2010

3 comentarios:

IHOSVANY HERNÁNDEZ GONZÁLEZ dijo...

Atractivas pinturas.. Entonces podemos decir que estamos viendo diferentes posturas de la artista?
Una mujer multiplicada?


abrazos desde Los Mangos

Chiquitamala dijo...

Me encantan, gracias a Aristides por el sensible texto y a Niurka por su creacion. El rostro como espejo de la idealizacion de nuestro derrumbe...o la pasion de rehacerse miles de veces y amar.

besos

EL SITIO DE LA LUZ dijo...

Pienso como tú Ihos, es muy bello esto que hace, no conocía de su existencia. Gracias Marga.