lunes, 7 de junio de 2010

Amnios/ poemas/poetas/ poéticas

Una revista literaria no solo precisa (como sabemos) de un hermoso diseño, una estrategia o patrocinador, también se abre paso por la perfección en la menor incidencias de erratas posibles. Necesita además -y creo es lo principal-, un contenido atractivo, que sepa llegar a los interesados en una revista de estas características, que pueda ser identificada al reconocerla dentro de la multiplicidad de ofertas. El primer acierto de Amnios, (que dirige Alpidio Alonso, su Editor Jefe, Roberto Manzano, la Editora Alena Bastos, el Asesor de Arte Alex Fleites y su Diseño a cargo de Ricardo R Villares) viene de que la revista creada por ellos, es de poesía. Y el segundo es que ese contenido está muy bien distribuido y balanceado dentro de las 152 páginas en forma de libro. Otro de los logros es esa idea de no valerse de conceptos simplista que atiendan a un lector común, sino con un criterio selectivo de temas dentro del género. Su diseño es muy apropiado, bello, además de lo funcional en esa distribución con un concepto moderno, sin perder un estilo clásico, y sin que la revista aglomeré sus textos, muy bien colocados en los espacios y margen visual de la página que ayuda dentro de ese campo, a hacerla agradable, y por el hecho de la selección de fotos y dibujos que acompañan muchos de los textos aunque sin recargar las páginas.
Creo que se ha apostado bien con esta idea singular de que uno tenga en sus manos, una revista que es un producto hermosamente acabado, de tamaño manejable y un ajiaco de temas, poemas y autores que dan peso al trabajo y tienen por esa selección cuidadosa a la que me refería antes, donde no necesitamos explicación del por qué es un acercamiento culto a los códigos de los poetas y al arte poético en especifico. Todos los trabajos de crítica literaria, y los poemas tienen garantía de exclusividad, piezas que se valen independientes dentro del cuerpo de la revista sin romper con la estructura que la hace coherente en forma y contenido.
El que una revista logre el objetivo de disfrute y valoración de la poesía, y a la vez como campo de estudio y referencia, me parece curioso, y hasta el momento el número 1-2009, lo ha hecho con creces. Es singular además que uno reconozca la calidad de los argumentos y la revisión que se hace evidente en la totalidad de todos los textos presentados, hecho que evalúa la seriedad de este proyecto, que no asoma con prisa en el umbral literario de lo que dentro de Cuba, hoy se hace en un número alto con las tantas revistas culturales, lo mismo digitales como en imprenta; en algunas de ellas encontramos más reseñas a libros y libros, y desfile de autores que a veces crea una atmósfera saturada de información por cantidad de títulos impresos, y no se pone, al menos en la balanza, un análisis en las necesidades del lector que quiere tomarse su tiempo para profundizar en lecturas que puedan servirle mucho más de estudio y referencia, que de simple paso por la noticia.
Lo cierto que no son notas culturales, ni simples trabajos de compromiso. Desde el lector, me resulta muy curioso como fenómeno inusual, si observo que ese logro estético está en función como plano visual y como estrategia de ser atractivos sin recurrir desde las falsas expectativas que rotulen un grupo de nombres de intelectuales, y esto es una ganancia de estilo que se asienta más en la profundidad de los temas.
Por mi gusto de ese lector que se considera con talento, menciono algunos de los textos que pienso sobresalen en este número, digamos una selección de los trabajos que me provocaron segundas relecturas, y coloco al final, como muestra, uno de ellos.
Comenzamos con los tres textos antológicos de la poeta Fina García Marruz, página 5-7. Luego seguimos con Fina en la danza de Roberto Méndez, pagina 33. El otro trabajo que recomiendo es el de Josefina De Diego: Las fotos de Berestein, página 30. En la página 40 firmado por Alejo Carpentier: Saint-John Perse, urbi et orbi. Así como una selección preciosa de poemas de Saint-John Perse que le sigue en la página 44. Luego en la 56: El retorno de Cesaire, escrito por Alpidio Alonso sobre el poeta martiniqués Aimé Cesaire. Le sigue en la 65 Al llegar la poesía a su identidad de Virgilio López Lemus. De los poetas que siguen en la página 80 un poema descomunal de Aramís Quintero: Playa de Constanza. Más adelante en la página 103 Pedro Llanes escribe como un ángel por Roberto Manzano sobre el libro Diario del ángel de este poeta placeteño. Luego, página 105: Apoyado en la lanza, poema de Arquílocos De Paros. En la página 109, El Disc Jockey de todas las estrellas, escrito por Rogelio Riverón, usa un análisis diferente para hablarnos de La poesía completa de Ángel Escobar( ediciones Unión La Habana 2006). Y termino otra recomendación de excelente factura con Los bueyes de un tiempo enorme, enorme, enorme, escrito por Ricardo Riverón Rojas que próximamente publicaré en sentado en el aire, como una continuidad del homenaje a mi recién fallecido padre intelectual y gran amigo, René Batista Moreno.

Juan C RecioNY Junio 7 del 2010

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Pedro Llanes escribe como un ángel

Por Roberto Manzano
Diario del ángel (Letras Cubanas, 2007), de Pedro Llanes, es un extraordinario libro de poesía. En el prólogo que para esta edición ha escrito Rogelio Riverón, testigo de primera mano y analista singular, se nos informa que ya antes en 1989 la primera versión de Diario del ángel circulaba oralmente. Así que en el actual tomo poético que ahora nos ofrece Pedro Llanes disfrutamos su versión definitiva, completada con los Apólogos para la muerte de una nereida y los Sonetos de la estrella rota, sección que leí como libro independiente en 1999, como parte del jurado que le confirió el premio de las Ediciones Sed de Belleza. Mucho cuidado tienen que tener los críticos que acepten como válidos los marbetes de contemplativa, desasiva, sinflictiva, esteticista, para una poesía de alta elaboración, cuyos mecanismos de apropiación de la realidad no son periodísticos ni sociológicos. Sí nos parecerán justos, como ya lo arrima en el prólogo, desde Northrop Frye, nuestro amigo Riverón, los calificativos de enciclopédica y discontinua. El primero, porque sin vastedad de saber, buscando sólo transgresiones éticas o públicas, el lector no topará con sus médulas líricas; el segundo, porque desde la ironía o la ingeniosidad, que necesitan discursos lógicos que revertir, no se podrá jamás entender la soberana fluidez y rapidez de lectura que poseen como atributos los textos de Pedro Llanes, asentados sobre matrices henchidas de saltos verdaderamente ecuestres, sin una aparente trabadura lógica.
Resumo con prontitud, sólo como suscitaciones teóricas para demorarse más en ellas en algún momento, los ejes implícitos de su práctica poética: el primero, la capacidad de enriquecer el discurso lírico desde los predios instrumentales de lo épico y lo dramático del poema como una entidad que narra sin narradores, sin diálogos, sin descripciones, sin acciones enmarcadas, conteniendo todos estos recursos en la amalgama de la atmósfera lírica, y dentro de una dramaturgia secreta, que ya prescinde de los nombres con parlamentos, de las acotaciones, de las didascalias, pues el sujeto lírico es el korodidáscalo, que todo lo sujeta y funde en el hilo de la figuración emocional; el segundo, su maestría absoluta de los enunciados poéticos, que se suceden versal y oracionalmente, sin grandes períodos constructivos, con una fricción léxica y sintáctica entre enunciados yuxtapuestos, que generan en la cadena ese enigma fascinante de su mensaje; el tercero, su habilidad para el trabajo simbólico, pues si algún poeta cubano de hoy maneja con inobjetable pericia los símbolos –la magna puerta de la poesía– es el autor del Diario del ángel. Son raros entre nosotros los poetas cubanos que ahora mismo, lo que han demostrado saber ofrecer la apoteosis de la Poesía a través del Poema. Pedro Llanes no quiere construir textos desmedulados, o artefactos visuales o léxicos, o denuncias periodísticas de nuestros dilemas ciudadanos, sino Poemas, espacios de sensibilidad donde palpite con acendrada fuerza la Poesía. Sólo asumiendo la responsabilidad total del artista se pueden alzar los obeliscos de tal naturaleza. Pedro Llanes sabe que la poesía es el más alto obelisco simbólico de la especie humana.
Un lector de poesía que entra por un cuaderno de tal naturaleza y no ve los movimientos espirituales profundos del poeta, debe suspender la lectura, y sólo entrar en tal recinto cuando ya sus sintonías intelectivas y emocionales estén listas para el ofreciente. Diario del ángel espera por ti, amigo lector, si te encuentras ansioso de espiritualidad, misterio y belleza.