miércoles, 7 de marzo de 2012

La condición del fuego



Por: Magally Ramírez Ripoll 
PRÓLOGO



“Veo otra ruta, la ruta del instante, la ruta de

la atención, despierta incisiva, sagitaria, pico

de víscera… reflejo del rayo, vigilancia, ruta

real con legión de frutos vivos, cuyo remate es

en ese lugar en todas partes y en ninguna”

Rafael Cadenas;

Los cuadernos del destierro

“Abbess /bou— bou—bou—

Margarita /___ger, -- ger, -- ger

Margarita /Fou— fou – fou –

Abbess /___ ter, ---ter, -- ter”

Laurence Sterne; Tristram Shandy


Hay que decirlo de una vez, “La condición del fuego” es el texto escrito por Karelyn Buenaño, donde la autora venezolana trata de disolver lo real situando las certidumbres en tela de juicio, asegura su creación a través del humor y de la ironía, siguiendo a Octavio Paz: Víctor Bravo asegura que “la ironía sería una profunda visión en el contexto de las cegueras del mundo”; Karelyn hace que se perciban las distintas conjeturas en las diferentes asociaciones, trata de elegir una imagen posible que desenmascare la realidad, desmonta el aparente equilibrio de lo real, los mecanismos formales del habla poética, fuera del orden tradicional, y estaciona la antítesis como lugar seguro de la poesía. El conjunto de palabras se dibujan y desdibujan en el sin sentido, el lenguaje se compromete
con la disolución del orden, el desgaste, la decadencia y surge el fuego destructor, como símbolo de lo que ya no es, y la nada pone en tela de juicio todo lo establecido por la realidad convencional. Para asegurar la antítesis, las palabras de la poeta se alimentan del calor de todas las digresiones y partes fortuitas, de todos los tiempos: los divididos, los parciales y los contra-tiempos. El mundo poético se vale de la figura de un mandala infinito, que lanza al lector a un laberinto místico a todas las explicitaciones, apropiaciones, debidas e indebidas, citas, recortes, todas las divagaciones del lenguaje tendrán cabida, modificando el habla hasta llevarla al extremo de lo absurdo, como manera de atraer su atención. Es necesario afirmar que su escritura es autocrítica, festiva, burlona, acerca de la palabra y su uso convencional, la autora cuestiona y desmantela todos aquellos elementos y valores tradicionalmente sobreentendidos en la poesía. Su discurso está constituido por saltos, exabruptos y reflexiones imprevistas, se caracteriza principalmente por la ruptura entre la forma exterior y la interior. El tema, habitualmente contemporáneo y de interés colectivo, es tratado con desenfado, mediante un lenguaje cargado de irónico humor, lo que impide al lector la identificación emotiva con la situación expuesta, anticipando una “reflexión” sobre los aspectos tratados tradicionalmente.

El nihilismo, surge en el conjunto de textos de “Aforismos metálicos”, se gesta lo ateo cuando Dios y el Buda se oxidan, los representantes religiosos de oriente y occidente yacen inermes en una charcutería, nace de nuevo la risa, de inmediato el lector pasa de la creencia al cuestionamiento. En “Las pero(l)atas” aparece un gráfico referente al “día de los abotonados” donde la autora se trenza, se suelta, la descosen y se arregla otra vez, la ironía estará siempre alerta, vigilante, dispuesta a compartir con el lector el chiste y el retruécano, la paradoja y el desplante; la incoherencia también permite demostrar las limitaciones de las herramientas de la mente humana, la identificación de los conceptos que a simple vista parecen razonables. Los vacíos que deja la autora corresponden a los espacios en blanco, que el lector deberá llenar, una apertura hacia lo indeterminado, no hay mensaje. La poeta está cuestionando el lenguaje convencional, la arbitrariedad del signo, éste interfiere con la auténtica comunicación. Como Ionesco, Karelyn nos presenta mediante variaciones del “habla” un verdadero simbolismo fónico a nivel del significante: “Tautacos, Tautacos, Tautacos, Tautacos, Dónde se amarán los que no pueden remedarse.”

Los poemas se deshacen a la vista del lector, dejan al descubierto sus resortes de creación y se sitúan en franco conflicto con la palabra, a partir de una desconfianza en el lenguaje escrito o hablado, la poeta valoriza la técnica visual del dibujo, los espacios en blanco, el simbolismo del significante, procedimiento que anticipa la presencia de una tira cómica junto con la pérdida del sentido común, o una iluminación instantánea que es el satori en el zen.
En “Trasturas” se sugiere lo amoroso, como una cena en el Taj Majal, un “salto de talanquera” y, en “Antorchas de la isla” encontramos “un cuestionario zen jamás inaugurado entre mis piernas”, y la nada ahí, así sin saber cómo ni porqué; “nada de motes”, “nada de creerse un árbol”, Karelyn nos invita a ensamblar una ristra de “pepitas” y nos dice que no nacimos para ser guirnaldas, y frente a la nada la autora se debate entre palabras sin sentido, donde lo absurdo pasa a ser lo absoluto. Hay imágenes que producen una carcajada: “Hágase la luz, y entonces la ventana”, la autora registra no uno sino varios cordonazos, apunta epígrafes entrecortados.

Como en “El arte de los arqueros japoneses” de Eugen Herriguel, al igual que el protagonista, el lector recibe inmediatamente un golpe en la cabeza, la razón Aristotélica se ha derrumbado de nuevo, se muestra lo arbitrario; como Sartre la autora juega con la ausencia de contenidos filosóficos, la esperada palabra se desinfla, se anuncia el agotamiento del poema tradicional, se disipa su sentido con una rapidez extraordinaria y, el amor es buscado en lugares insólitos y se enreda en “las bisuterías del espíritu” así como en la figura de Gregori Raspútin, este Stárets, “monje loco”, que no está en su mejor momento “alfa”, y busca a su “virgen entre ovejas y putonas”. El amado es proscrito y se le desea “que una caballada de sombras lo aprisione” y ella no quiere “más que unas pantys bermellones y turulear”. No existen explicaciones ni razones, contradictoriamente, la autora se debate entre las palabras, utiliza todos los materiales a su alcance: materiales lingüísticos propios, producto de su inspiración y de sus recolecciones, de la búsqueda metódica y del hallazgo casual, de la escritura automática, del flujo de la conciencia y la reflexión, de la lucidez y el delirio, el sueño y la vigilia, el pasado y el presente, el ensueño y la pesadilla. Con el método del cajón de sastre la poeta revitaliza la creación poética, explora los aspectos más elusivos y comprometedores, logrando un estilo sutil y una forma flexible de lectura, definitivamente, con estos poemas Karelyn Buenaño se lleva el gato al agua.






“Mi alma es indefensa
mi alma está ensamblada


y sin el filo de enhebrados dulces


nadie


nadie


nadie


pasa.”
Conversaciones con Santiago Ripoll
Bibliografía:
Sartre, Jean Paul; La náusea.
Herriguel, Eugen; El arte de los arqueros japoneses.
Bravo, Víctor; El orden y la paradoja.
Ionesco, Eugene; Diario II.
Ionesco, Eugene; La cantante calva.
Krishnamurti, Jiddu; El despertar de la sensibilidad
o el arte de ver.


Msc. Magally Ramírez Ripoll

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Tomado de:  TRASTURAS



Primero ensarte la pepita
luego la otra
y las otras con sus otras
hasta llegar al número setenta
si se rompe la bella obrita
o se le enreda
es que usted no nació para guirnalda.
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A Emilia le gustan los cochinitos de arcilla
y a nona Maura
las vacas de madera
a mí nada me mata
como una manada de perros acrílicos
sobre hordas legendarias de señoritas de tela
en mi pesebre una vez hubo guacamayas
con un mirar de caramelo intenso y largo
de donde vengo
uno cree que una lámpara es lo mismo que una madre.
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Rocío Durcal ronca la heredad de la nostalgia
y nosotros
nosotros somos tantos
un árbol gris, nervioso, bifurcado
un crucifijo de hierbas
un nombre sobre otro es otro juramento
todo se marcha en la mirada que persiste.
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Tomado de:   AFORISMOS METÁLICOS


Tus ojos son dos limpios artefactos
sobre la primera trenza que se esfuma.

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Tomado de:   LA MUGRETECA




Vino una esposa de oropel y dijo
que quería un ramo de osamentas para su aniversario
su esposo muerto
se había ganado un premio



Le sugerí
un decorado de salmones
color turbina
sobre unas flores de hojalata fucsiadas en cadena


la esposa quedó encantada con mi orfebrería
levemente holocáustica



(Ella me dijo que dónde había aprendido
el arte breve del amor macabro)



Se puso más preciosa que Morticia cuando viuda
y la dulce mujer de buena muerte
lanzó a los aires su bouquet por vez vigésima



No sabía yo que esas promesas
son más eternas que un libro de amor en arameo.

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Tomado de:PERO(L)ATAS

Salute, vengo
a dormir el plato de hilos de los tuyos
hoy es ayer
y ya aprendí a hacer perlas con mi boca
desnuda el corazón moliendo en ganas
pues nunca hubo música tan buena.

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Tomado de:
  DE LA COSMÉTICA Y OTROS DESAMORES

Se las ingenian para ser hermosas
se las inventan para ser vendibles
sólo que
a veces
transitan marineros
que no desean otra cosa
que pasearse por los ojos de las paraulatas
de vez en vez van a la quincallería
a contemplar la siesta de los cosméticos
o a Rosa del Crisanto la florista.
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Tomado de: LA CONDICIÓN DEL FUEGO
                    LUCERNA DE LOS MANSOS






y mis ojos extremadamente agotados
de preferir la luz

me hacen creer que todo cuanto es posible imaginar

sobre la tierra me pertenece.

Arístides Vega Chapú



Una acostumbra
─depende de los días─
embadurnarse de extractos
macerados
y a las diez de la tarde
pedir a exhortos
lo que
muy serenamente
nos ajena.

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Que te dispense
que te perfume
que la cábala desbarate otras presencias
entre resinas y caléndulas
Que te lo rinda
te lo encante hasta los pies
abierto con chamizos y velones
Te zarandeen las esencias
Que se encienda en él
la llama
no asequible.
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Karelyn Buenaño, Mérida, Venezuela, 1980


Poeta.
Estudiante de Idiomas Modernos y de Literatura Hispanoamericana en la Universidad de los Andes. Obras publicadas: "Sin duelos ni retornos" (página Penúltima Escritura, diario Frontera, 1998), "La ciudad nos cantará para abrazamos" (mención especial poesía premio DAES 1999), y "Complejo de Dido" (premio poesía DAES 2003). También tiene trabajosinéditos como: "Orán" (novela breve, 2000), "La caída" (2002), "Oficio de lámparas" (2004) y "Siniestra" (2005) El poemario "Trópico de Circe"fue seleccionado junto con 169 obras literarias para el Certamen Mayor de las Artes y las Letras 2004.






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Nota importante sobre las ediciones a cargo de  L Santiago Méndez Alpízar (Chago): http://www.eforyatocha.com/

La "Colección Atocha de literatura hispanoamericana  comenzó con el ejemplar número, 0, Bagazo





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2 comentarios:

L. Santiago Méndez Alpízar / Chago dijo...

Gracias Juan, abrazo

Blogger dijo...

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