jueves, 20 de enero de 2011

Postales desde Egipto:















Postales desde Egipto:

el universo infantil desde lo femenino

por Silvia Padrón Junet

Caridad Gónzalez Sánchez (Santa Clara, 1945)es una escritora villaclareña que posee múltiples lauros, entre decimarios y canciones infantiles. Pero es en especial con el premio Fundación de la Ciudad de Santa Clara 2007 que La Abuela- como sele conoce en el <<mundo>> de las letras- ha rendido homenaje semántico a tan expresivo sobrenombre. Postales desde Egipto(Capiro,2008) es el resultado de su afán por la escritura, de su sensibilidad ante el universo de la infancia desde una visión deliciosamente femenina.

La sabísima Abuela - Madre de Madre- ha tenido la intención de conducirnos por la encrucijada textual que nos remite hasta algunos de los problemas más agudos de una institución clave de la sociedad: familia. Conflictos intergeneracionales, interpersonales, de género, se encuentran en el transfondo de una bella historia sobre las relaciones afectivas entre tres mujeres, (abuela-madre-hija). Sin embargo, esta problemática psicosocial que suele ser tratada en gran parte de la literatura infantil desde enfoques lacrimosos y esteriotipados, sucede aquí con gran naturalidad en medio de una compleja red de lecturas posibles a las cuales nos estimula constantemente el discurso en su dinámica interna. La tragicidad que puediera sustentar el drama de la pequeña protagonista forma parte de ese complejo simbólico de multicasualidades y multiefectos con que se construye la individualidad femenina en un mundo regido por la violencia adrocéntrica, en este caso enfatizado por la hiperestesia de la adolescencia temprana. He leído y editado el libro llena de gozo, disfrutando que pueda existir en estos tiempos una niña llamada Rosy, mucho más liberada y auténtica, que tiene su inspiración en vivencias reales de la propia escritora, pues también por otra parte se me va pareciendo a lo que experimento a la crianza de mi Lidamalia. Asi me place alejarme (para variar) - como lectora - de modelos traumáticos que tanto me impresionaron en la infancia, la Nietochka Nezvanova de Dostoievsky, por ejemplo... La heroina de Postales... es alegre, audaz, nos muestra con su actuación optimista que se encuentra acta para enfrentar y dar solución a muchos de los retos culturales de los retos de hoy, por muy terrible que les parezca a la féminas de la vieja generación.

Postales desde Egipto es una noveleta que cuenta con veinte relatos breves de agradabilísima lectura por esa dinámica interna que refiero antes, es un texto donde se fusionan sugestivamente elementos muy atractivos para cualquiere tipo de lector (yasea niño, adolescente o adulto): elementos como el lirismo, la aventura, el suspenso, el melodrama.

Con una larga trayectoria en la construcción de estrofas tradicionales, Caridad González Sánchez, La Abuela, nos ha entregado una obra donde se combinan talento y oficio, donde cualquier ser humano puede sentir cierto relajamiento interior al corroborar la eficacia que tiene aún conservar los más preciados valores de siempre: el amor, la sinceridad, la fantasía,... Estamos en presencia de un discurso que refleja cuánto se ha empoderado socioculturalmente la mujer a través del desarrollo de sus potencialidades en un camino no exento de angustias y equivocaciones, pero donde se define una cosmovisión armonizadora, una conciliación con la naturaleza que se nos revela a cada paso.

La postal de Egipto

Cada vez que abuela me manda a barrer la casa lo hago con gusto,aunque cuando está muy sucia, quisiera salir volando en una escoba, cruzar el cielo y no volver nunca más. Claro, a veces todo tiene sus ventajas, en más de una ocasión me encontré cosas por el suelo que no imaginé puedieran aparecer.

Hallé una peineta que había desaparecido hace unos cuantos años. Tambien, detrás de la cama había una corona llenita de piedras azules que - según mi abuela - había sido un regalo de su madrina, pero lo que más me asombró fue la postal de Egipto, medio escondida debajo del escaparate.

Quedé maravillada con la vista a color de la pirámide de Keops, y muy sorprendida cuando al darle la vuelta vi que había sido destinada a mi mamá.

Sin embargo, si lo anterior me había dejado así, quedé atónita cuando me percato de la firma de quien la enviaba, nada menos que: Tutankamen.

¿Cómo es posible que el famoso faraón le haya escrito a mi mamá?

Eso no me cabía en la cabeza. ¿ Y el texto? Incomprensible, escrito con caracteres muy extraños, parecían jeroglíficos.

Con la carta en las manos no sabía que hacer.

¿Sería que en su tumba encontraron esta postal y ahora se la enviaron?

¿Y mamá? ¿Qué tiene que ver mamá con esto?

De verdad que no entendía nada de nada.

Boquiabierta observo mi rostro en el espejo del escaparate. Y allí me vi, con la postal de Egipto fuertemente apretada contra mi pecho. Me acerqué con el semblante demudado, y de repente, como si un aroma desconocido me hubiera despertado, despacio, muy despacio, mis ojos leyeron, reflejadas en el cristal, una a una, todas las palabras que estaban escritas en el dorso del cuadradito de cartón.

(Advertencia de la autora de este libro: Si tú también deseas leer lo que aparece escrito en la postal, deberás poner está página frente a un espejo.

Gracias)

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