viernes, 12 de febrero de 2010

Cárcel, memoria y abrigo



Llevo años con un libro de décimas escondido, (Los animales me cantan) por el temor que me producen el conocimiento de cierta limitante que nos debe recordar al detector de hojarasca, y otra, sublime pasión, por demorar algunas zonas de mi escritura que siempre, de ser descubierto, creo, me mortificaría verme inseguro en el género, digamos contra la pared; influye demasiado las relectura de los clásicos y de poetas como Jesús David Curbelo, cercano en generación, pero de una maestría y dominio de la décima, que ni por asomo estoy por obtener. Su constancia y madurez en este género no ha provocado otra sabia que no sea la de exponerlo al don natural de la rima y la riqueza del contenido de su obra. Antes de presentar sus décimas, coloco una nota, que a modo de preámbulo encuentra el lector de su libro Cárcel, memoria y abrigo, editado en el 2008 por la Editora Capiro.

Juan C Recio, NY, Febrero 11 del 2010.

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Nota del autor

Reúno en este volumen la mayoría de las décimas escritas entre 1989 y 1999, que fueron publicadas en sus correspondientes cuadernos durante los últimos años. Debido a múltiples causas, estos no aparecieron en el orden en que habían sido concebidos, por lo cual especifico en cada caso no sólo la fecha de edición, sino también la de escritura, que marca, a mi juicio, el verdadero sentido de los textos dentro del conjunto de mi labor poética. Salvado por la danza fue escrito entre 1989 y 1990 y publicado por Ediciones Unión en 1995; Sitiada soledad, en 1991, aún permanece inédito; Libro de Lilia Amel, en 1992 y publicado por Sed de Belleza Editores en 1998; Libro del cruel fervor, en 1994, publicado por Editorial Capiro en 1997 y Éxodo fue escrito entre 1999 y 2001 y publicado por Editorial Letras Cubanas en 2004. De esos poemarios, uno solo, Libro de cruel fervor, compuesto íntegramente en décimas, está incluido en su totalidad. No obstante la obligatoria e inquietante fragmentación de este libro, me gustaría leerlo –y que fuera leído- como un todo único: el testimonio del viaje afrontado por mis diversos yoes, a lo largo de una década, en la aventura de intentar fundirse en Uno.


DE SALVADO POR LA DANZA

1
Hablo de espantos callados
y penitencias sombrías,
de metáforas tardías
y adjetivos olvidados.
Me fundo en insospechados
laureles que nunca tuve,
en el rapto donde obtuve
la precisión de lo incierto,
en la prudencia del muerto,
y en la voz que vibra y sube.




2
Contemplo la tentación
y el mármol que se desgarra.
El hombre no sabe, narra
en la virtud de su opción.
Una voz es salvación.
Dos voces son armonía.
Tres pueden ser letanía
(coro frugal del incesto).
Al murmullo sólo presto
todo el asombro: la orgía.


Dibujo de María Lopez


3
Salta la música. El giro
de su figura en el aire
asume el ebrio donaire
de hechizarme. No la miro.
Correr la dejo. Respiro
en el aroma que exhala.
Corta la luz. Bate el ala.
Se vuelve alondra y se posa.
Hace una pausa fogosa.
Mi torpe voz la acorrala.


Dibujo de María Lopez


4

Queda rendida, radiante,
inexacta, descubierta.
Queda apagada, desierta,
sin el humo del instante.
Hay un ardor sofocante,
un enigma en el vacío.
Soy la penumbra, el rocío.
La danza y la voz son nada.
Retorno al arpa callada,
al aposento sombrío.


DE SITIADA SOLEDAD



Legiones y sarcasmos

Para Almanza y Daniel, en octubre del 91.

¿Qué traen las disoluciones?
Legiones.

¿Y los pasmos?
Sarcasmos.

¿Cuál es el mayor derecho?
El hecho.


Así, el mármol deshecho
por la inocencia y la angustia,
vibra una nota: la mustia
rebelión dentro del pecho.
La fuerza sigue al acecho
de quien en conjuras piensa.
El alma es la cuerda tensa
de una lira silenciosa;
la tez de un arco, furiosa;
la muerte absurda y extensa.

¿Qué persigue la violencia?
Prudencia.

¿Y la tonsura?
Cordura.

¿Cuál es el arma más loca?
La boca.

Gástese, pues, lo que toca
de murmullo y de palabra.
La trascendencia se labra,
cual monograma, en la roca.
El silencio es Dios que advoca
misas y crucifixiones,
fábulas, mitos, pasiones,
y la luz tras del espasmo.
¿O hay sarcasmos más sarcasmos
que el derecho y sus legiones?

DEL LIBRO DE LILIA AMEL.



2

Tengo un relámpago roto
con que bendecir tu risa.
Tengo una paz: la precisa
para esculpirte. Me agoto
en tu nombre. Muero. Broto,
cual planta fresca a la luz,
cuando brotas. Y de tus
floraciones insurgentes
renacen en mí, dementes,
los presagios de la cruz.

Yo soy un triste hechicero
que anuncia la luna nueva.
Un mago. El siervo que lleva
a la espalda algún madero.
No finjo, labro. Prefiero
mi sangre sobre la arcilla,
a inventarte en la rencilla
del ocio y de la obediencia.
Soy la daga, la paciencia,
la oscura piedra que brilla.



LIBRO DEL CRUEL FERVOR

Analectas del exilio

Miro al mar. Cuento monedas.
Siempre aquí se mira al mar.
Entre mirarlo y contar
monedas pasan las vedas.
Y las vidas: naces, quedas
preso entre leyes y reyes
que amputan, dictan las leyes,
tuercen cuellos y eslabones,
acuñan las ilusiones
y nos tornan perros, bueyes,
buitres del otro y la sal,
títeres, cerdos, vampiros
que se nutren de suspiros
en pos del bien, y hallan mal.
Miramos, la vista es cal
contra el muro del vacío.
Nuestro muro. El tuyo. El mío.
Ese que airoso se erige
en cerco. Y vigilia. Y rige
la mansedumbre, el hastío,
la piedra en la boca, el humo
entre las manos, el paso,
el acíbar para el zumo,
la sangre, el látigo, el grumo
que somos ante la ley:
putas, mendigos: la grey
que mira al mar sin auxilio,
monedas cuenta, y exilio
suplica, burlando al rey.

Pero la burla es un juego
Espejos: en el exilio
no hay salvación ni concilio.
Es otro yugo: el del fuego
de la nostalgia, y el ruego
por regresar a la tierra
donde comenzó la guerra
por elevarse, por ser
viajeros, por poseer
otra cárcel –la que encierra-
en su red tiempo y memoria
donde nada se vislumbra.

En el exilio no alumbra
más luz que la misma historia
infinita de la gloria
buscar del parto a la cruz,
errar, bajar el testuz,
seguir siendo un extranjero,
ver el mar, contar dinero,
y soñar con otra luz.

¿Qué es la luz? ¿Dónde está? ¿dónde
encontrarla puede el ciervo
de sí mismo? ¿Dónde el cuervo
que grazna y se marcha? ¿Adónde
va, maltrecho? ¿Dónde esconde
la luz su rostro divino?
¿En el mar? ¿En el cansino
repicar de las monedas?
¿En las carnes? ¿En las sedas?
¿En el oropel del vino
que nos coloca el destino
siempre lejos de la boca?
¿En la cárcel? ¿En la roca
que es, a la par, fe y camino?
¿En el silencio? ¿En el trino
oscuro que nos alienta?
¿En el muro? ¿En la violenta
liturgia que nos obliga
a ser caballo y auriga,
guerra y paz, perdón y afrenta,
hambre y mesa suculenta
que es, no es, está y no está?
¿Dónde queda? ¿Cómo va
hacia esa luz que lo tienta
el hombre? ¿Cuándo la afrenta?
¿Y cómo? ¿Y por qué? ¿Quién gana
en tal combate? ¿La vana
confianza de ser hostil?
¿El hombre? ¿La luz? ¿O el vil
simulacro de un mañana?

Porque habrá un mañana. Diana
hará en él el hombre adulto
al prescindir de ese culto
al dinero, a la sotana,
al rey y a su ley. Qué sana
sensación de hallarse libre
lo inundará cuando vibre
todo su ser bajo el nombre
de Dios, que le diga: <<Hombre,
búscate en mí, tu calibre
es ser tú mismo y ser Yo
que a tu existencia me afilio:
soy tu luz, tu mar, tu exilio,
tu hartazgo, tu ley, tu voz>>.

Habrá un mañana. Es en Dios:
cúspide y sima del pozo
de existir: ese alborozo
donde duermo mi acrobacia,
despierto, pulso la gracia,
miro al mar y aguardo el gozo.


Dibujo de Samuel Feijoó



DE ÉXODO

46
Y aquí estoy: dispuesto a todo
con tal de cambiar mi vida,
si acaso eso fue esta herida
que arrojó, por sangre, lodo.
Dios dispuso el acomodo
de mi sitio entre los nombres
y me enseña los pronombres
aparte del Yo brutal
con que mi espanto abisal
buscó, en la nada, sus nombres.
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Jesús David Curbelo
(Camagüey, 1965

Poeta, narrador, ensayista, crítico y traductor literario. Licenciado en Filología por la UCLV. Actualmente labora como jefe de redacción de Poesía en Ediciones Unión. Ha sido galardonado con el Premio Nacional de la Crítica en 2001 y 2004. Poemas y cuentos suyos aparecen antologados en diversas muestras de literatura cubana, y han sido traducidos a varios idiomas. En 1999 le fue conferida la Distinción por la Cultura Nacional.

Ha publicado los poemarios: Insomnios, Extraplagiario, Salvado por la danza, Libro de cruel fervor, Libro de Lilia Amel, El lobo y el centauro, Cirios, Apología del silencio, El mendigo de Dios, Parques, Éxodo, Aprendiendo a callar y sonetos imperdonables; los cuadernos de cuentos: Cuentos para adúlteros, Las (di)versiones de Eva y Otros cuentos de amor, de locura y de muerte; así como las novelas Inferno y Diario de un poeta recién cazado.
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