viernes, 25 de octubre de 2013

HOMBREQUEMIRA.



Gracia y sentimiento en la poesía de Efraín Riverón

                           Fragmento del prólogo por Roberto Manzano.


  Efraín Riverón  es un poeta consumado, a toda hora, y dentro de cualquier espacio. Lo ha probado con una larga trayectoria lírica, de rica expresión, llena de gracia y sentimiento. Sus libros han crecido bajo este aliento de gloria íntima.

  Las formas no poseen secretos para él. Sabedor de que la vocación lírica se resuelve materialmente en formas, por las que hay  que transitar con garbo y decoro, nunca ha dejado de cultivar todos los instrumentos, y con resultados encomiables.

  Pero también ha demostrado tener bien aprendida una lección infaltable, sin la cual de nada valen las formas ya domesticadas: la autenticidad, aunque no aparezca en los manuales de estética, es una categoría básica de toda genuina expresión humana.

 Ser auténtico es el primer triunfo artístico. Ser auténtico es el primer triunfo moral de la comunicación. A través de lo auténtico lo ético y estético se funden, y recuperan la unidad del corazón que canta.

  Todo este saber, y la integridad de este comportamiento, le vienen de cepa ilustre. Desde que abrió los ojos vio alrededor suyo la sencilla grandeza del canto, la explosión llena de gracia de lo legítimo, el fósforo mágico de la poesía popular.

  Y en la incandescencia del lirismo repentino, y en la página profunda de los maestros de la lengua, y en el intercambio vivo con los creadores que le han sido leales compañeros, fue pulsando su hueso trémulo, su flauta interior de emocionado viviente:

  La vida se cumple de hito en hito, yendo de cosecha en cosecha, de pérdida en pérdida, de cristal en cristal, hasta que la copa exhibe al viento su azulado entregarse para siempre. Así, ha crecido la poesía cálida y abundante de Efraín  Riverón, como una clara inflorescencia.

  Ahora, en este libro, se le ha acendrado lo subjetivo. El caudal de tensión maravillada asciende. Desfila agudamente todo lo existido. El poeta ha arribado a la edad del recuento. Retrocede a todo los sitios. Claro está, la infancia es meca de privilegio. En ella revive.

  Hay un crecimiento del nivel asociativo orgánico.   Las vísceras, los huesos, las funciones sirven  de paralelos con los movimientos, las turbaciones, los dolores, las cuentas que saca el espíritu. El cuerpo habla el lenguaje del espíritu. Todo es espíritu. 
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Insinuaciones

 

I


Corral de piedras, la lija
Del tiempo te ha rebajado.
¡Cuántos soles han cuarteado
Tu vértigo de rendija!
Hay cierto temblor a bija
Sobre tu mohosa piel,
Y de cordel a cordel
El aire que te circunda
Con una voz vagabunda
Habla de tu redondel.

 


II

 



Ojo del silencio, dejas
El hito de tus censores,
En el polen de las flores
Y lo ágil de las abejas.
De tus maniáticas rejas
Desencarnas el recodo,
Porque en aparente modo
De verdades y mentiras
Miras, ¿qué miras? Y miras
Viendo, callándolo todo.


III



Charcos con luna, los grillos
Rayan la atmósfera pura.
Se mal huele una apertura
De silenciosos cuchillos.
Se desnutren los pasillos
Por una escasez de pasos,
Y entre momentos escasos
Se apaciguan las estrellas
Y se aburre sin botellas
La apariencia de los vasos.
 


IV


Cuerpo que sube, circula

El tiempo -nativo insumo-,

La madera se hace humo

Y sale al aire y deambula.

La atmósfera que pulula

Es de algodonada piedra,

Y a flor de la luz que medra

En todo lo que evidencio,

son campanas de silencio

Las pisadas de la hiedra.

 
V


Frida de siempre. No hay ala

Sin tu sonrisa en un vuelo

De pinceles ¡Cuánto cielo

Borra tanta sombra mala!

¿A qué recuerdo te iguala

La nieve de tez oscura,

Reencarnándote en la pura

Cristalización del lecho,

Para eternizarte el hecho,

Imagen de la pintura?
 
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Para los que piensan que no eres
 

 
Quién ha dicho que no eres, que ya fuiste,

Que el agua del silencio te empezó,

Que hasta el cero profundo de un "Ya No"

Noviamente callada descendiste.



Quién dice que no cuentas, que partiste

A la sombra sin carne a pura O

Y la nieve en su siempre te invernó

Los sollozos, las quejas. ¿Triste...Triste?



Vaya el ciego apurado en su madera,

El animal sin rostro o lo que fuera

Y códigos y dioses a la nada.



Que arriba azul, para tu luz despierta,

Jamás ceniza en la ceniza muerta,

Corazonea tu risa despejada.

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Antes y después de ser
 

 
Romántico, testarudo,

Vanidoso. Defensor

De Kafka. Restaurador

de las almas en lo crudo

De mis desdichas. Lo mudo

No siempre, tan sólo a ratos.

En las uñas los maltratos

De mis dientes, marcadores

De mi ansiedad. Sin colores

Ya los sueños. Mis retratos.

 

Apagados de repente.

En mis ojos un vacío

De añil. Pedazos de un frío

Desolador en mi frente.

Agua de adiós agrisiente.

Penumbra a gatas. Con paso.

De elefante en el fracaso

De cierto quehacer sin tino.

¡Amén del día y el vino!

¡Amén del vino y del vaso!


¡Amén de tantos amenes

Lloviznados! Cruz de ira

Contra clavos de mentira

Y de introvertidas sienes,

Andén que de otros andenes

Toma el color sin permiso.

Eso sí, nada remiso

Por fuera, nada en lo interno,

Por lo que vivo de infierno

Y busco de paraíso.

 

Por lo que sé y lo que enseño,

Por lo que fui en cada tramo.

Dócil para lo que amo

Y rebelde para el sueño.

Por el día que desgreño,

Y reparo lo que doy

Tal vez yendo a que no voy,

Camino hacia donde debo

Y a sorbos de sol me bebo

Todo lo que he sido y soy.





Guájiros Abela.
 
 

¡Vaya que luz, qué argumento
Contra el escarnio y su mancha!
¡Otro Quijote que ensancha
Sus molinos en el viento!
Viril de pulmón y aliento.
Ciclo de oro desde ayer.
Oración para tejer
Y subir a flor de hilo
Siempre a trasluz, con un filo
Del Inglés: "Ser o no Ser".

Eso es todo. ¿Quién ignora
A Shakespeare? ¿Ay, Quién lo duda?
La noche aparece y muda
Tiembla y cae ante la aurora.
Hay que exprimir hora a hora
El tiempo. De lo demás
(Sin que nada quede atrás),
Que Dios se encargue. ¿Qué hicimos,
Por ser y estar, si es que fuimos
Para no ser nunca más?
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______________________ FIN______________________


lunes, 2 de septiembre de 2013

Adán en el estanque


"El libro se organiza a la manera de las "novelas de formación", en las que el protagonista se desarrolla hasta alcanzar su madurez, pero imaginado el proceso como un viaje de evocación y encuentro, en el cual el final no es más que un nuevo punto de partida. De forma simultánea los viejos mitos rejuvenecen bajo la mirada joven del poeta.





Es esta la aventura que invita a compartir Adán en el estanque con sencillez que recuerda aquella de los antiguos elegistas griegos, al tiempo que el contraste inquietante de imágenes, ambientes y repertorios culturales redimensiona palabras, referencias y sentidos. Mirar atrás para llegar al presente y prefigurar lo incierto del nuevo viaje, o más: la continuidad de la íntima exploración en pos de la anagnórisis."


Elina Miranda
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ALAMEDA DE PAULA




Dobla las manos al vacío

como si fuera el último gesto

que izamos en la tarde nacional

Olvida por un instante el café

siente cómo pasan los muertos

de la patria

por el pasillo colonial

que dejan nuestras palabras

Respira durante unos segundos

sobre el banco que nos enfrenta al mar

la callada destrucción prematura de la isla

el Muelle de Luz con el sombrero

que nos hará invisibles al llegar las sombras

Aspira tu porción de salitre

y palpa la tarde que

como un altar que el empleado apaga

guarda sus ídolos rotos hasta el amanecer



ANTES DEL ÉXODO. PLAGAS


I

A dónde corre el músculo del agua

después que Jehová hirió el río con la vara

y desinfló sus venas

Una puñalada en los estanques

en los depósitos

hasta en los vasos de piedra o viga

El corazón del agua

ahora es verso en el golpe


ola ensangrentada en tus manos


VI

Leña o carbón

hierve la ropa en el patio

ceniza en el agua

ceniza que adelgaza y purifica

las sábanas

mi madre se dobla y revuelve

el viento levanta el polvo encendido

como úlcera en sus ojos

la vara de Aarón vertical hacia el cielo


ceniza en el pecho


IX


Todo habrá de perdonársenos

la torpeza de escribir en la penumbra

el chocar con las palabras

monstruos invisibles

el milagro de palpar la tiniebla

como si fuéramos una familia egipcia

Moisés extendió su mano

hizo de la noche un denso muro

donde inclinarse al prójimo

era hundirse en él

asomarse al abismo

Moisés apagó el rostro de Faraón

y quedó su seno llama negra


alumbrando en el silencio



X

El primogénito que vive tras el molino

ha visto a la familia hebrea

matar un cordero

mojar un hisopo en sangre

poner una señal

sobre el dintel de la puerta

El hijo de la molinera

no ha comprendido el ritual

pero hubiese ofrecido un animal a Jehová

si las plagas sucesivas no hubieran destruido

todo el ganado

Deseaba pintar su puerta con sangre

anunciar también

aunque fuese egipcio

la dádiva lejana y oscura

que lo hacía estremecer

A medianoche

su cuerpo tembló como cordero blanco


ante el ángel de la muerte





Abro los ojos y la noche con exactitud

afila su contornos sobre las esquinas largas y empinadas

de la habitación

sangro en silencio

envaino el preciso metal del dolor

como un juez que rige lo desconocido

que pregunta por otros ignorándose

Cierro los ojos y la noche

como una estatua que sustenta una daga oscura

me impide verte íntegro y amargo

 


 
Mi elección es atroz

la soledad y el destierro

como el ralo y violento golpe de la rama

en el rostro que huye

pavorido


 

 
MOIRA




Pasa la mano por el viento de la noche

que como tosco muro se detiene

y como músculo de ásperos bloques

cenizos grises callados

trae noticias amargas

baldosas de un rojo profundo casi muerte

Palpa el duro corazón de la noche

las varas enconadas contra tu piel

los balcones vengativos y cortantes de la sombra

Hurga en tu abdomen vulnerable

en la pálida masa de tu pecho

y ve cómo el alcohol de unos días

que fueron cándidos y dulces bajo el sol de abril

se han vuelto un dios terrible

fuerza desafiante

contra lo que el dedo acarició

y te vuelve un ser irracional

te empuja a subir espesos montes

donde cortas enloquecido


el cuerpo antes venerado

En la paz de tus ojos está

el éxodo de todo lo que amaste

y el revés de esta bondad

te golpea el rostro con su alto paredón

Vas perdiendo

hasta el silencio

y la palabra

que antes se ofrecía como un don

es hoy bestia huidiza

Todo te abandona

todo lo abandonas

Pero a veces lo que amas

vuelto sombra

cruza los contornos del viento

y como el rostro decapitado en las manos de Ágave

torna a hablar en susurro semejante


a los días en que un dios te cantaba al oído
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Yoandy Cabrera (Pinar del Río, Cuba, 1982) es licenciado en Filología por la Universidad de la Habana (UH) y máster en Filología Clásica por la Universidad Complutense de Madrid (UCM). Ha sido profesor de Letras Clásicas en la UH. Obtuvo el premio Dador de Investigación en 2009. Actualmente es editor y crítico de poesía. Realiza el doctorado en Filología Griega en la UCM.
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Para comprar el libro:



 
http://ebetania.wordpress.com/2013/08/29/adan-en-el-estanque-de-yoandy-cabrera/

domingo, 17 de marzo de 2013

UNA RAZÓN PARA REENCONTRARNOS

BOJEO A LA ISLA INFINITA, UNA RAZÓN PARA REENCONTRARNOS
L
a poesía siempre nos impone un nuevo comienzo, una necesidad de reconstruir espacios, de buscar senderos posibles; quizás esta fue la razón que motivara a Arístides Vega Chapú (Santa Clara, 1962) para asumir la antología Bojeo a la isla infinita que publicara la Editorial Betania.
Con una bella ilustración de Zaida del Río en la cubierta, se configura un texto que nos resulta grato en la lectura y que no desentona en sus propuestas escriturales. El bojeo a la isla…, que bien nos recuerda el que hicieran los españoles en 1500, es aquí una razón para (re)encontrarnos con poetas que no residen en el país. De allí que la madurez de esta selección corrobora cuánto de lo finisecular se afianza en los escritores cubanos que radican fuera y dentro de la Isla. Quizás, en ese intento de llegar a las costas sobreviven paisajes muchos más plenos y hedónicos, donde las distancias son aparentes. Sergio García Zamora, Ihosvany Hernández González, Sonia Díaz Corrales, Juan Carlos Recio, Félix Anesio y el propio Arístides Vega Chapú nos proponen un mapa de interacciones, una necesidad de afianzar desde las raíces la verdadera cosmogonía de estos tiempos: La isla.
Pequeña y breve pudiera ser la selección que nos entrega Betania, pero intensa y plural pudiera ser la bandera de esta pequeña embarcación que nos disemina con su canto. La angustia es un leit motiv que aparece a nivel de subtexto, como si la salvación fuera la ruta deseada y no el final de la travesía. Hay otras razones que se articulan en esta muestra y que denotan depurados estilos.
Sergio García Zamora, nos inquieta con una poética de lo aparente, es como un trazo breve y fugaz que va quedando en cada territorio del poema, pero nos singulariza una voz que no necesita altisonantes para ocupar un espacio. Sus versos se adentran con una mirada casi críptica, en esas pequeñas realidades, donde tal parece navega hasta llegar a puerto.
Ihosvany Hernández González, nos dice: regresas / al punto de partida / después de asumir la nieve y el sahumerio de una ciudad / y a partir de allí nos impone su viaje órfico que nos hace enmudecer, intentando desde su imaginería recordar una y otra vez lo que fue suyo o prefiera recordar. Pretexto este que nos advierte de un escritor que bien se ha tomado en serio el asunto de la creación.
Sonia Díaz Corrales, nos inquieta cuando intenta escribir todo el silencio, en este bojeo donde ella ha preferido recordar al abuelo, o recapitular la noche donde fuera feliz, o el instante en que no lo fuera y se inquieta por un rey, la poética aquí es un divertimento para golpear otras paredes más reales. Grato ha sido leer su poema Respuesta a los mensajes de Spam de Mr. John Patterson, donde la sabía con que se asume lo coetáneo nos afianza un universo muy autentico y casi inexplorado en el tractus de la poesía cubana.
En Juan Carlos Recio, el verso se asume desde una atmósfera del diluvio, que nos recuera la poética de Rimbaud. El poeta es un navegante incontinente, y su creación es su nave, un / otro “barco ebrio”, donde se articula un discurso ante lo desconocido y ante el dolor. El poeta reconoce sus verdades, anda por los trillos más reconocidos y dice: “si voy a reconstruir algo / no puede ser el olvido”. La poesía como un modo de escapar es aquí la necesidad de estas palabras dichas con el aliento del que no puede decir otra cosa; estos poemas de Juan Carlos Recio nos imponen siempre volver a sus poemas, como bitácora de un viaje, alrededor de sí mismo, para anunciar otras cosas que bien sabemos cómo se definirían.
En Félix Anesio, la poesía se sustenta en una filosofía donde los vórtices son necesarios. La muerte pudiera figurar sobre su mano pero no en su corazón. La palabra que asume es un mapa donde los territorios son tan precisos como la felicidad. Su poética, para mí hasta hoy desconocida, nos sumerge en un imaginario lleno de redefiniciones que bien aplaudo por lo versátil del encuentro.
Arístides Vega Chapú, aquí incluye sus poemas, como propuesta noble para seguir el trayecto, en ese bojeo que no es tan lineal como la isla, ni tan periférico por las costas, por muy aparente que nos parezca. Aquí el antologador busca tierra adentro, y también tierra afuera, para devolvernos con intensidad lo que ha descubierto ante sus ojos. En ese empeño debemos agradecer por la muestra que se ofrece a la Editorial Betania, para que en este volumen de alrededor de 90 páginas, el lector pueda seguir reconociendo algo de lo que el Almirante había dibujado como aquella isla, “ la más hermosa que ojos hayas visto, llena de muy buenos puertos y ríos hondos, y la mar que parecía que nunca se debía de alzar…”
Luis Manuel Pérez Boitel
Poeta cubano
Para hacer pedidos, escriban directamente a la Editorial a Pedro Pablo a: revistaentrelineas@live.com
También el libro esta a la venta al público, a precio promocional en la página web de la editorial, aqui les dejo el enlace, para si quieren hacer alguna promoción:

 
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domingo, 3 de marzo de 2013

Los cabezones de Camajuaní


Los cabezones de Camajuaní: un libro que ni se alquila ni se vende

 
Por: Edelmis Anoceto Vega

 
Cuando en la introducción a Fieras broncas entre Chivos y Sapos René Batista escribió que había podido atrapar la memoria histórica de esas fiestas durante más de un siglo,[1] no estaba dando por concluida su aproximación a este suceso cultural que le era tan caro y que, de hecho, constituyó elemento esencial en su vida y en su obra. Si bien aquel volumen de 2006 es uno de los textos más importantes que se hayan dedicado a esas festividades —el propio René Batista había publicado con anterioridad libros y artículos periodísticos sobre el tema—, existen dos razones para que este autor continuara incursionando en las mismas con la vehemencia y la pasión que lo caracterizaban. Una es la riqueza indiscutible y el caudal de elementos artísticos que se imbrican en las parrandas, los cuales ofrecen mucha tela por donde cortar, gracias a que, con mayor o menor calidad y apego a sus esencias, el evento se sigue celebrando cada año; la otra es la vocación y la voluntad de este investigador, cuya capacidad de trabajo mantuvo hasta los días finales de su existencia. A esto último se debe precisamente que aún hoy podamos seguir disfrutando de libros póstumos como La fiesta del Tocororo o El vuelo de Andrés La Batúa. Este disfrute solo se ve manchado por la imposibilidad de contar con la presencia del autor para compartir con él la satisfacción de ver sus investigaciones plasmadas en blanco y negro.

Esa es exactamente la situación en que me encuentro hoy ante su Los cabezones de Camajuaní. Una tradición canaria, publicado por la Editorial Idea de Tenerife, Islas Canarias, 2012, libro que desarrolla en toda su magnitud el fenómeno que René esbozara en el tercer capítulo del mencionado Fieras broncas… En el presente, como en aquel, se aprecia la intención del autor de respetar la expresión coloquial de los relatores en virtud de la naturalidad y de una comunicación con el lector que apela más a la oralidad que a la literatura. Así visto desde su aspecto formal, el volumen tiene como primera virtud algo ya recurrente y distintivo en la obra de René: la gentileza con que se dirige al lector para exponer más que teorizar. Se trata de una urdimbre articulada en una gracia estilística que se apropia de la especificidad oral como vehículo de expresiones artísticas que hallan referentes en al cultura universal.

De inmediato estamos en presencia del cabezón como figura prácticamente reducida a la invención particular de los habitantes de una localidad, pero que alcanza dimensiones extraterritoriales al encarnar personajes como Liborio, Harold Lloyd, el Tío Sam, Popeye el Marino y Romeo y Julieta, por ejemplo. La historia y la tipología de los cabezones, su especificidad como creación artesanal y en complementación con otras manifestaciones artísticas como la música y la poesía popular son el hilo conductor del volumen, pero durante la lectura no podemos evitar que mediante la palabra viva se nos bosquejen los rostros de los testimoniantes y experimentemos, de alguna manera como coprotagonistas, los sucesos narrados. Así se equilibran magistralmente divertimento y profundidad conceptual, pues en la exposición ingenua se esconde lo verdaderamente enjundioso del mensaje de estos hombres de pueblo, quienes sienten su participación en la parranda no como un acto de repercusión cultural sino como un simple hecho de su más natural cotidianidad pueblerina.

Es la parranda camajuanense un fenómeno de la cultura popular que cuenta entre sus particularidades identitarias al cabezón, de hecho su evolución en el siglo xx está atravesada por la presencia de este elemento bailable, aunque también por el profundo vacío que ha marcado su no aparición en las últimas décadas de esa centuria y hasta nuestros días. Debe considerarse que una expresión de tal espontaneidad como el cabezón de parranda, como cualquier otra, parte de una necesidad y halla su justificación en las interioridades socioculturales que rigen el pulso de la creación popular; los pueblos le abren sus puertas, la acogen y la protegen como algo valioso para su propia existencia, aun sin caer en la cuenta de esa realidad. Propiciar su continuidad sin violentar con fórceps esa acogida es, por lo tanto, una forma directa de proteger las comunidades de agentes externos nocivos como los medios masivos de vulgarización y banalización, siempre al acecho para llenar vacíos espirituales; por otro lado, el soslayarla o minimizarla mediante una filistea devaluación puede abrir profundas heridas en la psiquis colectiva y en la calidad de vida social. Es por ello que esta compilación de testimonios nos convoca, más que a evocar, a tocar sensibilidades y a remover conciencias acerca de la pérdida de este elemento competitivo de los barrios parranderos. Nada mejor en ese empeño que pasar por alto estudios científicamente prejuiciados que desde las distancias burocráticas y laptopcráticas ven desvanecerse lo que las comunidades han forjado durante tantos años y que muchas veces constituye parte esencial de sus vidas.

Urge ir directamente a presentar, por ejemplo, a la familia de cabezones que se topa con un funeral a las tres de la mañana, o al hombre que estuvo cinco días con el cabezón puesto, o a los cabezones autodefensivos, o la posible intervención norteamericana en la Isla por el secuestro de un cabezón, o la boda de dos cabezones que luego tuvieron tres cabezoncitos, al parrandero que al rescatar el suyo sentenció machete en mano: «¡Arriba, bola ’e cojones, echen el cabezón pa’ arriba del camión o los hago picadillo!», y luego colocó un cartel en la fachada de su casa que decía: «No moleste que no presto el cabesón no lo alquilo no lo vendo y lo bailo cuando me de la gana gracias».[2]

Atrapar la memoria histórica de las parrandas no era para René Batista otra cosa que tocarla con la mano, posibilidad que tuvo, por supuesto, al ser protagonista y espectador excepcional de las mismas. Era acopiar cuanta foto existía y cuanto impreso se publicaba; era preocuparse en detalle por el procedimiento artesanal en la fabricación del cabezón, los materiales, el vestuario, la forma de bailarlo, su relación con manifestaciones como la música, la danza, la décima y las artes plásticas, su iconografía, el impacto que producía en los pobladores según fueran estos menores o adultos; pero sobre todo era, mediante sus propias palabras, por más sencillas y campechanas que fueran, salvar del olvido a los hombres y mujeres que hicieron posible este hecho cultural y otorgarles con ello un lugar de trascendencia que difícilmente tenga cabida en otro tipo de investigación folclórica.

Con este libro se reafirma además la validez de un género que en los últimos años viene ganando plazas en el movimiento autoral villaclareño, y que marca una diferencia con respecto a otras provincias —revísese en este sentido los premios Memoria del Centro Pablo—. Mucho ha tenido que ver en ello que sea el nuestro uno de los pocos territorios, si no el único, desde donde se convoca un premio de testimonio. En el devenir de esa práctica en predios villaclareños, con antecedentes emblemáticos en José Seoane Gallo y Samuel Feijóo, la figura de René Batista se suma como ejemplo impulsor de una labor literaria muchas veces preterida y subvalorada por instituciones reduccionistas, exclusivistas y «belloletristas», tanto editoriales como de promoción.

Se hace preciso aclarar que si bien en el título se especifica que se trata de una tradición canaria, la indicación sirve solo como punto de partida para desarrollar el proceso de arraigamiento en Camajuaní, por ello bien se lee en la introducción, donde el autor hace una reseña histórica desde la aparición del cabezón en Cuba y luego en su pueblo natal, que «lo demás es historia que va a ser contada por los testimoniantes».[3]

El hombre y el investigador René Batista sabía, quizás de manera intuitiva, que una tradición tiene nacimiento y muerte naturales, pero también, por experiencia de vida, que esta puede romperse de manera forzada, quedando solo rutinas que no refieren a ninguna verdad esencial del contexto donde tuvo surgimiento, dando lugar a fetiches y reproducciones esteriotipadas que no se ajustan a los marcos establecidos por la misma tradición. El escritor René Batista sabía a todas luces que la creación popular era el indicador más elocuente de la riqueza espiritual de sus conciudadanos, mostrarla al mundo fue un hecho de puro altruismo, pero también uno de sentido de pertenencia y de amor a su pueblo. Camajuaní debe tener ese gesto en gran estima. En este sentido se impone llamar la atención a los implicados en las parrandas camajuanenses, instituciones, instancias de gobierno y pueblo, sobre el hecho de que paradójicamente es en esta publicación foránea, que por derecho propio merecería un sitio en cada biblioteca particular del poblado, donde queda perpetuada una zona de su identidad que a nadie incumbe más que a ellos.

 



[1] Cfr. René Batista Moreno: Fieras broncas entre Chivos y Sapos, Editorial Capiro, 2006, p. 11.
[2] Se respetó la ortografía.
[3]

viernes, 15 de febrero de 2013

"Bojeo a la isla infinita"


 

La 2da edición de "Bojeo a la isla infinita" en formato impreso bajo demanda ya esta disponible en la Editorial Voces de Hoy de Miami, con un excelente trabajo de edición de Pedro Pablo Pérez Santiesteban. La 2da edición tiene nueva portada, con el mismo dibujo de Zaida que es exclusivo para este libro y un nuevo numero de ISBN.

Para hacer pedidos, escriban directamente a la Editorial a Pedro Pablo a: revistaentrelineas@live.com

También el libro esta a la venta al público, a precio promocional en la página web de la editorial, aqui les dejo el enlace, para si quieren hacer alguna promoción:


 
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Video promocional: "Bojeo a la isla infinita":
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domingo, 2 de diciembre de 2012

Génesis: Idamanda en la Trinidad

 
Fragmentos del Génesis en Libro de la Salvación.
Video basado en el capítulo “La Trinidad”, de la novela de Armando Añel “Apocalipsis: La resurrección”, que se presentará en Miami el próximo viernes 7 de diciembre, a las siete de la noche, en la tertulia La Otra Esquina de las Palabras (Café Demetrio: 300 Alhambra Circle, Coral Gables).

No se lo pierda:
http://www.youtube.com/embed/RUb4nbIn174

Neoclub Press.

Para comprar el libro, pulse:

https://www.createspace.com/4076616

                           Authored by Armando Añel Tiene lugar el Apocalipsis y renace la humanidad frente al mar, con la espuma coronando los pies de Idamanda. Apocalipsis: La resurrección propone un salto espiritual renacentista tras la caída del mundo tal y como lo conocemos, rehén del miedo, el deseo y la soberbia. Como puede leerse en la introducción del libro, en la inocencia está la salvación: Sólo el niño puede crecer y divertirse en el proceso.

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CONVERSACIONSES


 

La voz del otro lado asume con gravedad

la idea de verse a su deteriorio

algo de una frase hiriente:

sobre el amor que no le dice si es odio

y repite, antes de que cierre ese acto

porque no sabe amar sin que se lo digan

algunas personas asumen la idea de mentir

como si todo fuese un discurso conocido

ante un espejo.


La voz dijo que pudiera entender las etapas

donde salen de los sentimientos

algunas bocanadas hechas con prisa

supongo eran de humo o niebla

es muy duro entender la vida que otros

quieren  para ti, casi igual a una apuesta.

Al final, quienes se procuran lastimar

no lucen de arrepentimientos

ni lucen con exactitud lo que padecen.

Si uno cierra esa voz a tiempo

puede irse a otro fondo de claridad

donde los cuerpos no necesitan esconderse

y  vistos sin premura

dicen mucho de amar sin necesidad que te responda

el otro falso contenido del espejo.

Una sola cosa pude decirle:

ama lo que eres antes que desaparezca

la gente suele irse a alguna parte sin saber

y en realidad uno debe ese conocimiento

cuando no tiene el vidrio donde instruir

la pena de otros en lo que de verdad das pena.

 

He amado siempre mis verguenzas

sin que importe tanto lo que me castigan.

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martes, 13 de noviembre de 2012

Adios a «Cascarita»


Por Alexis Castañeda Pérez de Alejo

 
En la tarde de ayer lunes, 12 de noviembre, falleció Martín Chávez, el célebre «Cascarita», conocido en los últimos años como el emblemático cantante de la agrupación Los Fakires

Comienza su vida artística siendo todavía niño. Integró como vocalistas diversas agrupaciones con la cuales realizó un sinnúmero de giras nacionales alternando con artistas de renombre nacional e internacional, como Beny Moré y Pedro Vargas.
 Felo Valdés y Casacarita ( foto archivo) Tomado de CentroArte Web, Santa Clara.)

En el año 1956 integró la Orquesta de Beny García, luego la Orquesta Hatuey, la Venecia, con esta última se mantuvo 25 años, después pasó al Conjunto Moderno, más tarde La Sonora Cubana y por último el conjunto Los Fakires, en el cual se mantuvo hasta hace muy pocos años, alcanzado gran éxito nacional e internacional. Entre 201 y 1005 realizó giras por España, Inglaterra, Polonia, Bélgica, Alemania, EE,UU, Japón, Malta y Venezuela. Desde 1994 mantuvo con esta agrupación el espacio mundialmente conocido comoViernes de a Buena Suerte en El Mejunje de Santa Clara

Es considerado una rareza o uno de los últimos representante de una escuela tradicional de canto popular cubano.

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viernes, 12 de octubre de 2012

Sagradas Pasiones















Prólogo Sagradas Pasiones


García Lorca, hacia 1918, a todas luces deslumbrado por las Poesías completas de Antonio Machado escribió, encima del libro, un poema que hoy es considerado su primer manifiesto poético y que luego devendría en prólogo con el título de Sobre un libro de versos. El entonces bisoño poeta granadino escribe al final del hermoso poema:

Como en el horizonte

Descanso las miradas.

Dejaría en el libro

Este, ¡toda mi alma!

Y es que la literatura, especialmente la poesía, puede provocar el éxtasis y despertar las más fuertes emociones. Doy fe de ello… He sido siempre un ferviente enamorado de las palabras; desde pequeño me dí a la tarea de leer apasionadamente, pocas cosas me producían tanto placer como un buen libro; así comencé, guiado por solícitas manos entre libros de ordenadas bibliotecas ajenas. Con el paso de los años, ya en plena adultez, he llegado, en gesto de soberanía y de madurez intelectual, a escoger mis propias lecturas, las que decido según mi gusto personal. Leo, siempre que puedo, todo lo que me gusta, todo lo que me da placer leer, así como lo hiciera también Dylan Thomas; sólo el Tiempo es mi única preocupación: ese gran enemigo de toda obra humana; el mínimo tiempo indispensable que la vida pueda concedernos para emprender nuevas lecturas, nuevas aventuras estéticas y nuevos proyectos.

Hoy llega a mis manos (¡Deo gratias!) un nuevo poemario cuyo solo título presupone la entrega absoluta de su creador Arístides Vega Chapú. Lo hojeo al azar (no puedo evitar esa vieja costumbre) y me tropiezo con esta lancinante idea poética:
Escribo a merced de morir,

cuánto miedo me produce la belleza.
Impresionado por estos versos—y otros tantos— y ante el presentimiento de una sinceridad que no trafica con gratuidades, facilismos, o con la mera muestra del oficio de escritor experimentado, hecho y laureado —si es que acaso ese oficio pueda aplicarse a la poesía— leo cada poema, los releo, vuelvo al título que en sí mismo constituye todo un manifiesto poético, una confesión muy íntima, una profesión de fe: Sagradas Pasiones.

Nombrar así un poemario presupone un acto de valentía rayana con el heroísmo; una profunda urgencia del espíritu que aflora como un grito de fe y libertad de su autor, quien nos confiesa antes, haber escrito con heroicidad sus versos, entregándose al abismo tan solo para disfrutar de la caída.
Ya conocía algunos libros de Vega Chapú; también, de su encomiable labor como promotor cultural en la Isla más distante; del respeto que goza allá, así como en otras latitudes. Más debo decir que hay algo curioso en este prólogo, y es que lo he escrito sin haberlo conocido aún personalmente, sin haber sostenido siquiera un breve diálogo —género literario tan válido cuando se trata de investigar las más hondas motivaciones de la entrega. No obstante, obviando esas nimias barreras de la (in)comunicación, me sumerjo en las profundas aguas del poemario en el que muchos lectores podrán verse identificados según sus propias experiencias de vida, atreviéndome a asegurar que se conmoverán ante las pasiones develadas como una estampida de los Cristos del alma vallejianos, con un alto lirismo.
No sería hiperbólico, ni desmedido, declarar que Sagradas Pasiones es, hasta la fecha, el poemario más hermoso de Vega Chapú, criterio que compartirán muchos lectores y que el propio autor no desdeñaría, aunque sea ajeno al encomio, ya que lo sabe sincero, honesto y poéticamente emocionado. Los invito, pues, a disfrutar verso a verso, de esta inspirada obra que cautiva por su esplendor, quedándose impregnada nuestra alma, como por ósmosis, en cada una de sus páginas y descansando en el horizonte la mirada…

Félix Anesio

Miami. Agosto, 2012.

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PASIÓN POR FRIDA KAHLO.


a Agustín Labrada.



Aferrada a tu hombre,

como si pudiera salvarte de escuchar el persistente sonido

de las campanas abiertas a la mitad.

Sonido semejante al de dos piedras friccionadas

hasta evidenciar la amarga luz de su mineral anunciar la muerte.

Admiro la paciencia de entornar ojos tan hermosos,

como si la luz capaz de adueñarse del estático cielo mexicano

alcanzara un peso irresistible.

Estás obligada a disfrutar a solas de ese instante irrepetible

en que se traspasa el límite sin miedo,

pues todo es renuncia.

Con la liviandad de quien anda de mano de su creador

tus ojos observan la figura oculta del otro lado de la luz,

desconociendo cuál de las dos es real.

Adviertes que estás en el mismo paisaje de tu sueño

en el que la Virgen de Guadalupe

se presenta con el rostro de tu madre.

A pesar de mi temblor sostengo las flores

que imaginé para ti,

colores tan reales como el amarillo, lila, rojo.

Las quise dibujar pero no se me concedió el don

que arrebataste

creída de que sería un alivio a tu dolor.

Olores antiquísimos que conservas en un cofre,

regalo de Diego,

como manera de estar en paz

y reconocer el cielo que aprenderás a atravesar,

quiera Dios delante de mí.

Hubieras preferido conservarlo en tu vientre

y no en un cofre,

pero tantas apariciones perturbaron tu endeble equilibrio

en una cuerda no prevista para una mujer.

No dejes que el dolor se apodere de ti,

te paralice como si le pertenecieras.

No dejes que el dolor ocupe tu cabeza

y las aves no puedan arrancarla

como parte del espectáculo de la noche

en la que todo está por reconocer.

Al menos esa sería una imagen para venerar siempre,

pero tú no necesitas alas,

ni dolor,

ni andar cabizbaja

como si desconocieras que tus días tienen la fragilidad

que lo mortal imprime a lo verdadero.


PASIÓN POR MI OFICIO.



Heme dispuesto a revelar con el silencio de las palabras

todo cuanto de frívolo acoge mi corazón impuro

como los ojos

que han subastado más de un áspero paisaje.

Con tanta exactitud lo dibujo

que nadie rehusaría escuchar sus latidos.

También he escrito con heroicidad mis versos

en cortezas húmedas y distantes

como el abismo al que me entrego

tan sólo para disfrutar de la caída.

Admito que no me pertenece la sabiduría,

sólo presto mis manos

para que Dios escriba

cuanto considere justo y necesario.

Gastón Baquero

CONVERSACION CON GASTON EN SAN JOSE



“Volverás de nuevo a decirme adiós”,

dice Gastón Baquero, y no le creo.

Bajo el intacto cielo que desconoce la noche,

no será posible.

El destino trazará el mapa

del país que he imaginado.

Podré despertar,

solo y nostálgico en Madrid

o en un accidental paisaje

al que me aferro

por no encontrar nada

en derredor que sienta como mío.

En el lento cielo las estrellas se reflejan

sin ofrecer descanso.

Quiero dejarlas caer sobre el papel

cuando el cielo en su extensa región

se nos vuelva a mostrar amaneciendo en Madrid,

en la isla,

o en cualquier otro paisaje

de los que navegan

el profundo océano del deseo.

Aspiro una bocanada del habano

y sigo las efímeras rutas del humo,

hasta regresar a la bodega de mi pueblo

donde todos se conocen,

y continuar una conversación familiar.

Lo que recuerdo no podrá ser relatado,

aunque caigan todas las estrellas

sólo para satisfacerme un deseo.

Si alguien pudiera recordar el pasado por mí

me agotaría menos,

pero estoy solo con la foto del joven Maceo,

sin machete a la cintura,

la almidonada banderita y una flor de majagua.

Me apropiaría de todos los recuerdos

como si fuesen los míos,

y así los ojos enrojecidos no se desesperarían

al no ver el país que he imaginado

dormir, como un ángel, en mi hombro.

_____________________________________________   El libro se puede comprar online en el portal de la editorial: http://www.vocesdehoy.net/aristides_vega_chapu.html


Para leer sobre el autor pulse:

http://www.sentadoenelaire.com/2010/04/donde-no-quise-volver.html
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