sábado, 2 de noviembre de 2013

La ruta del pájaro sobre mi cabeza.



fragmentos del prólogo por Odette Alonso.


A vuelo de pajaros, estos versos.


La ubicación geográfica y todas las implicaciones, que pudieran parecer secundarias o relativas con respecto al acto de la creación, cobran significado especial porque este poemario, como la ruta que anuncia su título, es la bitácora de un retorno sobre sí misma.<< Es un viaje que cae sobre mis manos desde el viento. Es la historia en verso de cuándo empecé a soñar>>.

El trayecto en cuestión tiene cinco estaciones, correspondientes a cada una de las divisiones del cuaderno. La primera parada,<<El viajero y su péndulo>>, habla de los orígenes, del paraíso abandonado, de las sencias: la tierra, la familia, la sangre como una cruz.
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  En la segunda sección, tres golpes da la muerte sobre la puerta invisible de la madrugada. Trae un nombre escrito en la piel. Es el silencio quien le franquea el paso.
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  La tercera estación, <<Sobre la dualidad y su leve fuego>>, centra la mirada en el amor. ahí están la pareja, el balance, la correspondencia. Y también la desnudez, el éxtasis, la savia, la flor, la noche y sus secretos.

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  En <<Lo que sé de las sombras>>, cuarta jornada del itinerario, encontramos la interpretación poética de lo ignoto, lo oculto, lo hermético y ese juego de equilibrios que suelen establecer vida y muerte en su complementaria forma de manifestarse.
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  En la sección final, <<El tiempo es un joven que habita>>, se cierra el círculo trazado por el vuelo del pájaro: lo irrenunciable se ha perdido definitivamente con el paso inexorable del tiempo.
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  Una serie de versos marcados en cursiva recorren el conjunto. <<Es la ruta del pájaro>>, me ha dicho la poeta. Así, lo primero que hallamos es una guerra declarada. Y después, cargas, culpas, demonios, senderos que no llevan a parte alguna, secretos perdidos en la oscuridad del tiempo.
 
  La mención de figuras paradigmáticas como Bécquer, Darío, Lorca, Whitman, Poe, Vallejo, Eliot, Pound, Sylvia Plath y también Gioconda Belli o Carlos Pintado, hablan de las lecturas y adscripciones poéticas de Yosie Crespo. Con ese aliento, entre lo humano y lo divino, la poeta explora su trayectoria vital. La memoria, en forma de pájaro al vuelo, hace trazos arriesgados, redescubre lo vivido.
 
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Epílogo de nadie

 
Me trago una bala

como quien puede esconder

con su rabia

el mundo que muere.

 

No culpo a nadie.

 

La ciudad es una hora fatal

que devora mi alma.

 

Se acuesta en mis brazos

Cierra la puerta y se va.

 

Ahora yo no sé de otros sufrimientos

ahora el cíclope se ha vuelto pájaro.

 

Veo la noche que cae

y como un peine misterioso

burla mi voz y grito.

 

Nadie me escucha

nadie me ve

no soy un verbo.

 

Perdóname o ámame

tú elijes

yo quiero silencio.
 


El primer hombre fue mujer.
 



y Dios me hizo mujer, de pelo largo, ojos, nariz y boca de mujer


Gioconda Belli
Y me tallaron con ternura y calma

en las horas que adormece

el ave con su canto.

 

Fuera de la noche

y la negrura más grave

nacieron así mis largos muslos

mis trenzas largas.

 

Y consigo,

insinuó el reflejo de la tarde

en mi rostro

y en la algarabía del tiempo

enterró sin darse cuenta la duda.


Que nadie sepa las veces que durmió
sobre mí el demonio
cincelando mi nombre penetrado
de siglos.

 

Y Dios intacto sobre su luz amarga

decide dotarme de nuevos labios

para entonces vivir contra las aguas.

 

El primer hombre sostuvo la tierra

con sus manos de mujer

y advirtió una batalla perdida

de antemano.
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En memoria de la rosa
 
Yo nunca vi la rosa.

 

Caminé por senderos

y olvidé que mi destino era libre.

 

Como los nombres estirpados de mi cuerpo,

me rendí a la vida.

 

Yo no hice un pacto con su vientre,

no dejé mi sombrero de alas al borde del silencio

no caí muerto de cansancio

al pie de su belleza.

 

Yo nunca vi la rosa.

 

Crecí desde una piedra

con una antorcha viva

desde adentro,

no prometí portar su nombre

ahogaba así todas las puertas.

 

Ella me dejó escrito

en su canto rodado de pájaros

vagando sobre mi cabeza, el amor.

 

El susurro de su más débil recuerdo

selló con un suspiro toda mi soledad.

 

Ahora soy aquella mujer

que abraza su sangre

como si fuera una cruz.
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Elipsis de un lunar


 
Voy a decirlo todo


Soy una mujer desnuda

mirando con los mismos ojos

que me miran.

 

Emerjo desde el éxtasis

y abandono la noche

para encontrarlo.

 

Ser su lunar

la savia que me envuelve

sujeto de mi cráneo.

 

La flor es un Dios

que atribuye secretos

y no me falta.

 

Hice una casa en su lunar.

 

Como un poema antiguo

cuenta historias que nadie sabe.

 

Delicado animal invisible

conspira contra mí

como el ánima de otro nombre.

 

Voy a decirlo todo.

 

Soy una mujer desnuda

perdiendo la cabeza

entre lo humano y lo divino.


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Profecía

 
Toma mis ojos.

No los dejes entrar.

 

Tómalos desde este golpe de Dios que es real

pero simula

una lejana venganza.

 

Alguien devorará mi furia

para salvarlos de nosotros,

de esta ciudad triste

que es como el sol

y amenaza.

 

Alguien invocará mi nombre

Alguien nacerá sobre mi caos.
 

Toma mis ojos o esta lámpara encendida

que arde por las cosas que tocamos

y no vuelven.

 

Ha sido su nombre grabado

en algún hueco de este verso.

 

Su nombre ha sido siempre

la larga pausa, el otro lado

mi autodefensa.

 

Alguien regresará de tu abrazo

como los hombres que devuelven soledades.

 

Alguien hará de mi ojos

un extraño poema clásico.



Como la mano que obedece cada palabra

seguirá cada mañana el corazón

rompiéndose en pedazos.

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Ahora que vuelves

 
Un pájaro traza un cielo largo

desde la luna blanca

y surges.

 

Te miras en mí

como si fuera tu triteza

o su mismo dolor fermentado de siglos.

 

La llama viene y deja su huella.

 

Mis pasos perdidos se abren como un libro.


Un pájaro traza su corazón,
apenas,
en una palabra y desaparece.


 

Ahora te amo hasta que vuelves

toda la inmensa noche

te amo hasta que vuelves.

 

No respiro tu aliento

para que no se apague con mi furia.

 

No me aferro al espacio

para que resbale tu memoria.

 

Ahora te amo hasta que vuelvas

veinte años más tarde

te amo hasta que vuelvas.

 

Y vuelves.

 

Ahora que somos todo esto,

¿Qué será de la luz si nos acerca?
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_______________Yosie Crespo._________________




         


 


Para leer sobre la poeta pulse:



La ruta del pájaro sobre mi cabeza


 http://yosiecrespo.blogspot.com/

____________FIN________________

 

4 comentarios:

Mayra dijo...

Muy buena propuesta, Juan Carlos. Me he copiado algunos textos para después "rumiarlos" con calma. Se te agradece siempre el tino y la sensibilidad. Gracias!

Felix Anesio dijo...

si hay algo que me gusta de yosie es la pureza del sentimiento que aflora en el verso. un acierto más de la poeta!

Anónimo dijo...

Esa muchacha tiene ángel, y no lo digo porque ya la he leído antes sino porque si la conoces lo sabes al tacto. Gracias Juan Carlos por traerla a tu muro.
Lisi

salva33125 dijo...

Prologo y poesía..con la sensibilidad que te caracteriza nos hace muy buena presentación..gracias por este bello ramo de poemas donde yosie nos hace disfrutar con versos a los que de una manera u otra vamos a volver.