lunes, 9 de mayo de 2011

El amor nunca pasa de moda




















Por Maylan Álvarez






















La contemporaneidad nos abruma. La internet que soñamos, el viajeteo diario, las colas (siempre las colas) para cualquier cosa y los estallidos -en X lugar- de mucha violencia. Y léase violencia en mi acepción cuando de antimúsica luciferinamente alta y a determinadas horas se trata, o del maltrato de la cajera, o, o, (la lista puede variar en dependencia del cubano que lea este artículo).
Pero en medio de todo ello ah, la literatura que salva. (Si pudiera parecer parcializada, remítase a la cantidad de títulos que cada año se venden durante la Feria Internacional del Libro, esa, entre otras razones de peso).
En medio de la literatura que salva el tema más cosmopolitamente abordado: el amor. Por acá o por acullá siempre algún texto nos recuerda que aún existen y persisten los "amantes del amor". Y que no son pocos los lectores y escritores que transitan estos derroteros.
Lidia Meriño (Pinar del Río, 1968) quiere incluirse entre los escogidos. Su más reciente libro, que se prepara por Ediciones Matanzas, da fe de ello. Ciertos nombres de amor… y otros versos desesperados reúne 35 momentos, antecedidos por un "Mensaje al oído" que la escritora dispensa a un público adolescente, necesitado del consejo amatorio, de esas palabras que conquistan para la eternidad al primer amor.
No resulta nada gratis que la autora de Leche con espejuelos ahora proponga una selección que nos remite desde el mismo título a aquellos antológicos poemas de Neruda.
Libros como este no es que no abunden, el término correcto es que escasean en el panorama nacional. (Predominan otros, imprescindibles en nuestro canon literario). No sé si es que estamos amando menos o que ya de estos lances hay mucho escrito o que a los autores les interesan otros argumentos "más terrenales" o que se le tiene miedo a caer en lugares comunes con esto del "te amo y tú me amas".

















Lidia Meriño en la presentación de El libro de todas las lunas.
La Meriño sale bien parada con estas propuestas de amor. Quien le conoce sabe que su entorno familiar amerita textos así. Por eso escribe de lo que vive y repito: le va bien.
Ojalá que al público a quien se destinan estas páginas, chicos y chicas de la era reguetonianana en su gran mayoría, se quiten un rato los audífonos, salgan delante de la PC, dejen de hablar de Dolce & Gabanna por un momentico y aprueben este intento de volar en pos del amor, de los increíbles rejuegos de la palabra hermoseada para "apresar al contrario".
De los poemas y pequeñas viñetas de estos Ciertos nombres… no comentaré. Que otros juzguen y apologeen cuando la publicación y presentaciones del libro se materialicen. Mis palabras solo son un intento para provocar (eso pretendo). Para que la gente sepa que mientras se escriban libros así y sobre todo, se publiquen de la manera cuidadosa con que el colectivo de Ediciones Matanzas ha concebido este proyecto, nada, que hay todavía esperanzas de que el amor, tan vital para algunos, nunca pase de moda.

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Mensaje al oído:



Muchacha, mi muchacha, no quería tu nombre para tallarlo en los árboles, encerrado en un corazón sangrante, desperdiciando su resina olorosa en un suspiro de dolor porque tu nombre es la resina misma y el árbol dejaría de ser ese surtidor de vítores y canción en las mejores horas del día.
No quería tu nombre para herir los pupitres de este curso porque en el próximo podría aparecer otra muchacha con el mismo nombre, pero ya no serías tú, sino vocales y consonantes vacías de significado.
No lo quería para dejar mensajes en los muros que podrían ser derrumbados mañana o pintados alguna vez porque el mensaje es el nombre mismo.
Sólo quería, quiero mas bien, regalártelo en un golpe de viento o en susurro cuando pasas a mi lado y vuelves la mirada sin encontrarme.
Desecharás el llamado como quien escuchó mal o cree que es cosa de tontos o tímidos, sin importancia.

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Datos de la autora:
















La autora


lee sus poemas a los niños. Foto cortesía Lidia Meriño.


Lidia Meriño (Pinar del Río, 1968). Licenciada en Español-Literatura. Miembro de la Uneac. Ha publicado los libros para niños Villa Lomita, (Editorial Cauce, 2002); En el estanque azul, (Editorial Cauce, 2003) y (Grupo Editorial La Hoguera, Bolivia, 2010); Lloviendo (Editorial El Mar y la Montaña, 2005); Cuando el tiempo salió a paseo (Editorial Capiro, 2005) y (Ediciones UNIÓN, 2008); El libro de todas las lunas (Editorial Capiro, 2007); El día de par en par (Ediciones SED DE BELLEZA, 2008), Leche con espejuelos (Editorial Cauce, 2009). Aparece en las antologías: El camarón encantado. La vuelta al cuento infantil cubano en ochenta autores. (Universidad Católica de Pelotas. Brasil, 2007); Otro elefante en otra cuerda floja. Antología de poesía cubana para niños (Ediciones UNIÓN, 2008); Un, dos, tres…te cuento. Selección de autores pinareños (Editorial Cauce, 2009); La mar de cuentos. Cuentos de la mar. Antología de cuentos (Editorial Gente Nueva, 2009); Tiempo de amar. Antología de cuentos de amor, (Ediciones ALDABÓN, 2009) y ¡Mucho más cuento...!, (Ediciones UNIÓN, 2009). Sus poemas “Papalote azul” y “La espuma”, aparecen musicalizados en los discos de la EGREM Raíces y Luceros Vol. II (Cantándole al sol, 1998) y Sonrisa azul Vol. I (Cantándole al sol, 1999), respectivamente.

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3 comentarios:

mayrandn dijo...

Buena propuesta Juan Carlos! A veces se piensa, erróneamente creo yo, que no es "postmoderno" hablar de amor. Menos mal que hay quienes lo desmienten. Estaré al tanto de la salida de este libro. Gracias!

salva33125 dijo...

Es reconfortante leer sobre Amor, saber que alguien se dedica a escribir sobre el tema con tamaña sensibilidad, ahora que las noticias mas vendidas son sangrientas o escándalos que poco aportan a la espiritualidad...como siempre escoge Sentado en El Aire muy acertado quien presenta y presentada...en un buen equilibrio Gracias

IHOSVANY HERNÁNDEZ dijo...

interesante reseña por Maylan Álvarez...
quisiera también que la mayoría de esos niños allá en la Isla, al menos la mayoría aunque no todos, se interesaran más en libros como este de Meriño, que en el reggae o el hip-hop...
Saludos