martes, 21 de diciembre de 2010

Palmas, canales, sombras, olvidos.













Para Rosmerys
& Ruben.











He visto en estas palmas aquellos huecos
donde iba a esconderme
y jugaba a ser mi encanto.
Ellas tienen como Dios una imagen en alto;
una manera infinita donde volver a perdernos.
He sido por dos largas horas mientras caminaba
un desamparado que se ampara en esa belleza
y recuerda igual a un bobo de pueblo
que una vez tuve sin albergar la soledad
y demasiado niebla para no ser visto
como unos de esos amantes de tarima
en el carnaval a las afueras de ese mismo pueblo.
Niebla y un deseo de partir
y otras verdades que no supe mirar para esas Alturas:
ni elevarme hasta un nivel
donde todo lo que ahora se aleja
Me dignifica.















He visto al pasar por los canales
como llevan un poco la sombra
de estas mismas tristezas que nos aproximan
Para que pueda recoger tanto estandarte.
Fue “de las ilusiones pasadas que no pude alcanzar”
la parte menos oscura de todo sentimiento.
Si fuera un perro –ya lo dije, o el lobo de mi sangre-
y si aquellos huecos no me recuerdan
sin ser Dios ni ladrar nuestras miserias
debo un aullido que la frialdad de una luna corta,
unos gritos sordos que a nadie enloquecen
y puede que deba un poco esta idea de belleza.










Anoche en el eclipse visto sobre el canal
y al fondo del patio
con el olor de las carnes asadas
y por “las almas austeras” y la familia
se dispuso entre tantas postales casi amarillas
aquella donde mi hermana, nuestra perra y yo
jugamos a ser la musa de un palmar
que guarda para siempre lo que suena a locura;
con esas formas que tienen las palmas
cuando miran desde Dios sin inmolarse
Uno es como “el mar y su balada”
y luego se tocan las penas, inevitables,
de las almas que desde el fondo
-canal-sombra- o misterio-
Se ven: en el regreso por aquellos caminos
de polvo, de memoria y de juegos sin finales
de los que tal vez dos bocas guardan
mucho mejor que la letra borrosa de un pergamino.

Juan Carlos Recio
Miami Florida
22 de diciembre del 2010.