martes, 7 de septiembre de 2010

LA HABITACIÓN MÁS TIBIA




DORMIDA SOBRE LA DICHA
Por SIGFREDO ARIEL.

Hace veinte años Albis Torres está sentada en una silla de oficina mirando al objetivo de la cámara (mirándonos) con su linda cara burlona. Unos datos breves bajo la fotografía la describen de manera somera. En la página de al lado unos poemas: Mamá está en el balcón, Ciencia ficción, Cocosí...hablan acerca de ella más y mejor. Yo la había conocido fugazmente un par de años atrás, en Topes de Collantes, la había leído un poco antes en Breaking the Silences, aquella antología de escritoras cubanas que preparó Margaret Randall en el 76 o en una fecha cercana a ese año. Ahora (1985) coincidíamos en Usted es la culpable, con Reina María, Novás, Soleida, Marylin, Escobar, Aléx, Osvaldo, Víctor, Bladimir, Lorente, Larrea, Codina...formamos una especie de familia, me dice, y ya sabes, uno no escoge sus parientes.
En aquellos años no había muchos refugios para los poetas, músicos y pintores jóvenes, gente errante y enamoradiza de los años 80. El más gregario y democrático se situaba en la casa que tenía Albis Torres en la calle Jovellar. En aquella sala diminuta nos conocimos muchos y estuvimos conversando (o discutiendo) a lo largo de siglos. Nos animaba a veces el nebuloso espíritu de “la venganza de Ceaucescu”, espécimen de vino tinto que cobraba muy alto al amanecer la locuacidad de la alta noche. Oíamos a la Burke y a Génesis, Pink Floyd, Mar Rainey, Afrocuba, Barroso y a unos grupos alternativos ingleses, Finlandeses o nigerianos que albergaban los casetes de Atilio Caballero y de los que nadie salvo él se acuerda, pero que conocieron instantes gloriosos en la reproductora aquella, instalada sobre la nevera mínima.
Por Jovellar 111 pasaban también actores y actrices, productores, locutores de la radio, guionistas y directores de cine. Algunos artistas de mucho nombre iban a parar también, inevitablemente al gran sofá Gollum, sobre el cual dormimos algunos afortunados peregrinos y se platicó sobre todos los asuntos posibles. Wendy Guerra ha escrito un hermoso poema sobre aquellas noches y una crónica y quién sabe si una novela.

Albis-imán,Albis-comedia-drama-sainete, Albis-poeta finísima, Albis-toda la música. Su amigo predilecto era Lázaro Sarmiento, “el mejor de todos nosotros” nos decía a los demás, como si nos importara, porque al fin y al cabo nos alcanzaba con la cuota de su atención que nos tocaba, fuera un plato de arroz con almejas o la consulta sentimental o profesional, con su respuesta siempre imaginativa al sucesivo, más bien constante, ¿qué tú crees que haga, Albis?
Cuando necesitaba un abogado en las alturas, le rogaba al fantasma de Machito para que intercediera en un asunto irresoluble, como mejorar los parvos resultados académicos de Wendy. Si añoraba un lugar que visitar en el mundo dividía su deseo entre Angkor y Florencia, y en su fonógrafo íntimo convivían Moraima Secada y Bob Dylan en apasionado maridaje. Se emocionaba con los versos de Walter de la Mare, Gastón Baquero -banense como ella- y Allen Tate, entre otros incontables. Creo que su galán imaginario fue Fayad Jamís, profesor suyo de pintura en los primeros años 60, en Cubanacán, con Rigol y Antonia Eiriz.
Me resulta estraño contar cosas de Albis en tiempo pasado, también de Fayad o Pepe Rodríguez Feo, que se marcharon de uno para siempre, igual que de otros amigos míos que ahora andan dispersos por el mundo: Damaris, Tosca, María Elena, Emilio, no sé cuántos más. Albis sentía vivamente sus huecos de ausencia particulares. Casi todos los días mencionaba a personas que echaba de menos y de las que apenas recibía noticias. A la vez detestaba lo que llamaba “encuentros con el pasado”, pues su nostalgia no era de un tiempo anterior, la bobería de la anécdota vieja, sino la cercanía en el hoy y ahora de la gente semejante, del alfín, del equivalente, incluso del antagonista o el revés. Ahora es que vengo a comprenderla, igual que a su poesía, que me revela hoy relieves que antes no había logrado advertir.
El número de la revista
Matanzas dedicado a Marta Valdés incluye un poema suyo1 (Imagen de mujer desnuda dormida sobre un potro). Permiso para un leve sobresalto (Lezama dixit) ahora que Albis se nos aparece

Dócil bajo su carga
el potro ni ladea los costados
no sea que se caiga
y de repente rompa
como el cristal del agua con su hocico
este encantamiento.

Busco los poemas que me dio una tarde, “porque si lo dejas conmigo los voy a cabiar y cambiar hasta desgraciarlos”. Reconozco los tipos de la misma máquina de escribir-tanque de guerra alemán en que escribía libretos para la radiodifusión ingrata con la que siempre o casi siempre estaba en deuda, pues aunque concibiera y realizara programas y programas espléndidos -Palabras contra el olvido- los agentes del aire siempre quieren, exigen más y a cambio dan un mínimo que apenas da para el sustento cotidiano, la electricidad, el agua, el gas, la latica de almejas.
Me han contado a Europa.
Una y otra vez los buenos peregrinos
la sustraen de la noche nevada.
Mis querdos indianos
entre cenas frugales y tazas de café amargo
la deslizan ante mí
dibujada en una servilleta
allá en París o Rotterdam
o en la Praga antigua.
Ellos vieron al Giotto de mi alma
y al enorme jayán de Brunelleschi
contra el cielo de la sin par Florencia.
Europa ya me sabe a café amargo
y a comidas frugales.
Confieso tener un mapa de Pompeya
y una foto autografiada de Harold Lloyd
que me parece fiable.
Muchas veces, durante muchos años
me contaron a Europa
mientras las cariátides perdían mansamente
las narices.


Toda su obra ocuparía un volumen de modesta extensión. Rompió mucho, desechó, destruyo sus originales. Publicó pocos poemas, siempre movida por un encargo, el pedido de un antologador o alguien de una revista. Procuraba estar atenta a las noticias de la radio y la televisión, que interpretaba luego muy a su manera. Su mirada no estaba centrada en lo temporal, sino en los espacios y la historia de la gente, el tiempo pasaba sin que lo advirtiera. Siempre dejó para luego reunir su poesía, en realidad, creo que no dio una sola página suya por terminada. Se sentía contemporánea de todo el mundo, por eso lograba entenderse con caracteres disímiles de todas las generaciones. Sus poemas están mezclados con la historia de Cuba, con su familia, real o fantasmagórica, la actualidad de sus amigos y con algunos puntos de su particular mapa del planeta, que era francamente albicentrista.

Hay mitos que nadie ha fabulado,
mitos como universos que habitan
en los seres humildes.
El mío son las olas y un hombre
que las vio diligentes hacer y deshacer,
el paisaje lunar de las Galápagos
y un hombre que no cruzó el océano
e imaginó, mil veces veinte, un viaje
sin riberas.
Mi país es ese instante único
que ahora mismo sucede en todas partes,
orillas de la tierra,
lugares a los que no sé ir
ni puedo, y llego sin embargo.
Amo esa alquimia de olas y pacientes orillas.
No hay mejor patria
ni asta en que poner
bandera alguna.
Amaba la novela gótica, a Bela Lugosi, al Libro de Ezequiel, a la gran poesía, y la gran novela norteamericana del siglo veinte. Le gustaba compartir y leer en voz alta sus hallazgos. Sin embargo creo que el nexo de comunicación que nos articuló de manera más honda fue la música, lengua común que se enriquecía de continuo. A veces aquel dialecto nuestro lleno de alusiones era ininteligible para quienes nos rodeaban. Adorábamos un tango de Gardel titulado Senda florida porque parecía encerrar nuestra particular ontología, basada en “las armonías de una dicha singular”. A los boleros que cantaba Vicentico Valdés en nuestra retentiva -cientos de ellos- se sumaban un buen día letras de Charly García, un guaguancó de Santos Ramírez (“perdió su barco Colón víctima de un terremoto), la fase encantada de algún lied, la manera en que alguien (Sarah Vaugham) interpretaba a Lennon-McCartney. Descubrimos juntos muchos mediterráneos y mucho navegamos en ellos. Por no lograr penetrar en nuestra jerga hubo quien llegó a odiar el dueto que formamos.
Albis rendía culto a la memoria viva de todas las cosas, canción o película remotas, una tarde junto a Eliseo Diego que con el tiempo ganaba cada vez nuevos matices e interpretaciones, el Banes de su infancia en el colegio cuáquero, del sabor verdadero de una fruta “que ya no sabe igual”y que en su delicadeza refugiaba su único, indefectible calidad. Por eso resultó tan absurdo que sus recuerdos se confundieran hasta disolverse en un limbo de mutismo sus últimos años. No sé si porque barruntó indefectible calidad. Por eso resultó tan absurdo que sus recuerdos se confundieran hasta disolverse en un limbo de mutismo sus últimos años. No sé si porque barruntó su final creía firmemente en la existencia de una dimensión que acompañaba la nuestra, un espacio sin espacio donde no hay pérdidas, melancolía ni evocación, sólo lucidez en medio de las armonías de aquella dicha singular a la que aspiró siempre. Por Ahora

Dejémosla
no sea que la blanda dejadez de sus espaldas
nos diga que está muerta
o que de pronto
sepamos el color de su mirada
y ya no sea más
una mujer dormida sobre un potro.



SIGFREDO ARIEL

MUERTO




Los brazos llenos de muerte blanda
él no es más que uno de esos
cuerpos que el mar escupe de los esteros,
tronco de árbol, animal u hombre
y baila en una playa remota
una danza con el tiempo que transcurre
de las olas a la arena.
El cuerpo sin rostro enfrenta el infinito
y del cielo ni siquiera un gesto
de bendecida amargura.
Un pedazo de cielo entre rocas
golpeadas por el agua correría la misma suerte.
¿Quién eres tú?
¿Cuál de todas las criaturas comió
tus ojos o tus labios?
Nadie
Nadie
Nadie
responde el bosque de pinos,
las cañas de bambú,
los negros esteros.
Ya no eres un hombre,
cualquier bichejo, ave o molusco
de los que te devoran podría asegurártelo.

VISITANTE

Dibujo de Alberto Lescay (tomado del libro: Tardes soles
que miro de Alpidio Alonso)


Llegó temprano, cantando con su voz de agua
a tocar en la puerta
y esperó paciente que lavara
la interminable fila de camisas,
se estaba bien entre ropas blancas
y aún cantaba.
Escapó a la cocina.
Entonces él, aún más paciente
se adormeció al aroma del sofrito.
Espabilose, y sacando fuerzas de flaquezas
esperó
subido en los sillones para no enfadar a la mujer
que abrillantaba losas de monótonos trazos.
La vio sacar innumerables cosas, zurcir arrugas,
ordenar remiendos.
Pensó el poema tomarla para sí cuando muriera
la última luz en el quehacer constante de la casa.
Atrapado en sueños de fatiga
pone su mano de agua sobre el pecho de la mujer.
Piensa que volverá mañana, aún más temprano
a poseerla.

CIENCIA FICCIÓN



Dibujo de Alberto Lescay(Tomado del libro: Tarde soles que miro
de Alpidio Alonso)

Y si llegara un hombre verde
y si llegara un hombre verde
y si llegara un hombre verde o azul
en una nave.
Y si llegara.
Qué diría de mí, tan despeinada,
sin adornos ni gracia.
Qué diría de todos por mi culpa.


HAY GENTES TAN DESGRACIADAS




Ella fue la mujer a quien quiso,
y traerla a casa, la primera alegría de su vida.
Hacía gallinas de papel.
Las hacía como si nada
conversando, pensando.
Él miraba moverse aquellas manos tan queridas
y sacar de la nada alas, crestas
y una cola que hacía agitarse y crujir
al ave imaginaria.
Todo parecía tan simple.
Cuando ella se fue
trató muchas veces de repetir el milagro
dobló y desdobló papeles, tal vez pensando
que si daba solo con una de aquellas pajaritas
regresaría atraída por el conjuro.
Parecía tan simple.
Su último intento fue a dar al cesto de la basura
reducido a una triste bolita de papel.
Fue entonces que entendió que su mujer
estaba hecha de muchos dobleces,
de un mecanismo mudo que la hacía aletear
sin una idea exacta de vuelo.
Intento mecánico de ganar altura
siempre que se le tirara con buen tino de la cola.
Y la olvidó para siempre.

MAMÁ ESTÁ EN EL BALCÓN

Una vez estuve enamorada.
Era un muchacho dulce,
tenía las orejas pálidas y llenas
de unas pecas que me provocaban erizamientos.
Entonces también yo era adolescente.
De esto hace mucho tiempo.
Su rostro no aparece
en los rasgos de mis hijos.
Su foto no está en el albúm familiar
y nadie lo recuerda en la mesa.
No hay una sola taza
en la que haya puesto sus labios.
No obstante
cuando los míos se acomodan
frente al televisor
acude a la baranda
y sus manos
rozan con un poco de horror las mías
que ya no son hermosas.


ÁNGEL PREGUNTA POR SU INFANCIA

Todo hace pensar que para regresar
basta con asomarnos a la habitación
más tibia de la casa
en la que los calderos son astros
y el sonido de la noche ha transitado
por cucarachas ambarinas.
Por aquí está tu infancia.
En el parpadeo de un bombillo salpicado,
en el bostezo, en los deseos de orinar
y en la lógica de mármol con que un niño pregunta
por qué entierran vestidos a los muertos.
El ojo de un gavilán nos descubre
entonces me aprietas el brazo como antes
sin volver la mirada
hacia donde ya no podríamos entender
el fondo bruñido como astro del caldero
en el universo secular de la cocina.
No, no debemos volvernos.

ESTA MUJER LO QUE QUIEREN ES QUE LA MIREN


Dibujo de Zaida del Río

¿Quién dejó de asistir
a su deber de hombre
que esta mujer retoma cada día
con aire funerario?
Y mira sobre el hombro
suficiente
rumiando una salud
no compartida.
Pobre mujer,
me asusta su rostro
de virgen homicida.

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DATOS DE LA AUTORA:

Albis Torres (Banes, 1947-La Habana 2004). Poeta y narradora. Obtuvo el Premio Nacional de Talleres Literarios 1984 y 1986 en Teatro para niños. Escritora de programas para la radio. Trabajó durante varios años en Radio Ciudad del Mar y en Radio Ciudad de La Habana. Sus pocos poemas publicados aparecieron en El Caimán barbudo (1985) y en las antologías Usted es la culpable, Nueva poesía cubana (compilación de Víctor Rodríguez Nuñez, Editora Abril, 1985) y Rompiendo el silencio. Poesía Cubana. Mujeres ( Edición Bilingue, compilación de Margaret Randall).

jueves, 2 de septiembre de 2010

Después del huracán




Por Noel Castillo
(sobre el libro Después del Huracán de Yamil Díaz Gómez)
Después del huracán -suponemos o creemos recordar de otros octubres- nos descentramos en un intento por resarcirnos en medio del más absoluto desorden... después de este huracán, detectado sólo por un escritor todoterreno, vigoroso y avisado como Yamil Díaz, reina la más absoluta diversidad. Para convencernos se proyecta desde todas las ventosas posturas imaginables; el crítico múltiple, el cronista, el narrador soterrado, el poeta, inevitablemente. Sin hacer caso de las bajas presiones mistifica los géneros literarios, difumina sus fronteras, comunica en sus disertaciones sapientes, conmueve por sus evocaciones nostálgicas, tensa nuestro velamen detector con ráfagas de palabras para mudar a brisa en el momento justo. Con Después del huracán, asistimos a la cuarta estancia de una pentología. Amante de los ciclos creativos se nos muestra una vez más el autor.
Debemos leer este libro doblemente conscientes de que hubo otros escalones en su proceso y de que resta otro trecho después de sus páginas, páginas que azotará con las embestidas que le particularizan: las de la voluntad de estilo. De ahí, entonces, la presencia de los costados vitales martianos, la anécdota personal y jocosa, el paneo escrutador sobre el quehacer cultural en una ciudad que él reubica a partir de sus propios puntos cardinales.
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El FUNDADOR DE ESPADAS PARA CRUZAR UN LABERINTO


Por Yamil Díaz Gómez
www.youtube.com/watch?v=j9ZhtcPfiaw
Yamil Díaz Gómez a la izquierda, foto
cortesía de Arístides Vega Chapú.

Pedro Llanes Delgado: El fundador de espadas.
Editorial Letras Cubanas, La Habana, 2003.

Definitivamente Pedro Llanes no nació para narrar historias de balseros ni de jineteras ni de gays ni de soldados internacionalistas. Tampoco para hacer concesiones a la moda, el facilismo o el mercantilismo. Pedro Llanes nació para invitarnos a un recinto barroco de majestuosas edificaciones verbales, que tienen el encanto del misterio, la fuerza retadora de una obra en busca de lo que Cortázar llamara un “lector macho”.
Quien haya entrado a la obra de Llanes y a la amistad de Pedro, sabe que ningún sabio de Grecia lo supera en la hondura del ejercicio culterano, como no lo supera ningún niño en la ingenua manera de ser bueno.
En esa auténtica fusión de erudicción y candidez, tal vez se halle el secreto de por qué no podemos ubicar al autor dentro de otra tendencia que no sea el “pedrollanesismo”. También esa fusión de erudicción y candidez puede que nos señale el mejor modo de leer El fundidor de espadas
El fundidor de espadas
-texto que marca su debut como novelista- cuenta la historia del arqueólogo Helmut Rostbach. Si traicionamos el libro hasta el punto de ahogarlo en carriles de una sinopsis tradicional, diríamos que el doctor Rostabach ha llegado a un espacio cosmopolita y multirreligioso conocido como Ciudad de Todos los Santos. Que allí pretende dictar dos conferencias. Que -luego de un paseo urbano con pinceladas de “color local”- se hospeda en un hotel, flirtea con una camarera, ve una escena violenta, y después de dañarse el elevador, intenta una salida por el sótano. Allí lo espera un laberinto...
Ahora Rostabach transgrede un límite. He aquí la hybris que tuerce su destino. El doctor abandona su apariencia antropomoría y se convierte en un corpúsculo. Como si alguna vez más, “ en medio del camino de la vida”, Dante encontrara la puerta del infierno; pero un infierno esta vez más absurdo alegórico. Como si una vez más Gregorio Samsa sufriera una metamorfosis, aunque menos grotesca y más fantástica. Como si una vez más Jesus se transfigurara en el monte, ahora descorporeizándose del todo. Si aceptamos a Rostbach, El fundidor de espadas, como transunto paródico de Dante, Gregorio Samsa o Cristo, continuará ante nosotros una de tres novelas diferentes.
Es que no sólo el personaje protagónico, el narrador también ha transgredido un límite. Luego de demorarse socarronamente cuarenta y cuatro páginas en describir un mundo de rutina, llega por fin al nudo. Y esa transformación del protagonista en una mínima partícula, impplica una ruptura violenta dentro de lo que llaman “nivel de realidad”. La mascarada realista se viene abajo. Se inicia el verdadero laberinto con la apertura de un ámbito narrativo donde hay caminos míticos, fantásticos, maravillosos...; hay rutas dibujadas por el expresionismo y el surrealismo. A partir de entonces el escritor enseña sus armas más potentes. Aquí hace un guiño al aleph o al gallo bíblico. Allá construye un artefacto digno de la ciencia ficción, o nos entrega una galería de fantasmas. Y así hace gala de su agilidad para las citas, la alternancia de chistes y de angustias, el salto de lo lírico a lo irónico, la narración polifónica, las polarizaciones espaciales, la anulación del tiempo, su sentido paródico, su maestría en el el juego de palabras. Léase el diálogo que arranca en la página 51, donde la propia disposición tipográfica nos sugiere una deuda con el teatro del absurdo:

RATA. Cuidado con lo que hablas. Soy una rata luterana.
FUNDIDOR DE ESPADAS. Que no se puede diferenciar de una rata jainista, de una rata bahai o una rata carismática.
RATA. No me confundas con los carismáticos, son demasiados untuosos.
FUNDIDOR DE ESPADAS. No te atrevas a hablarme sobre observancia.
RATA. Si me voy por el norte se me aparece un antílope, si me voy por el sur allí están los cazadores, si me voy por el oeste se trata sólo de un sueño.
[…]
RATA. Quieres dártelas de héroe y yo te digo que no existes, no pasas de un retruécano.
[…]
FUNDIDOR DE ESPADAS. (Nuevamente en guardia.) Te pateo, te desmenuzo, te destrozo.
RATA. Vaya manera de discriminarme por materia de fe, auxílienme.


El novelista abre su narración a otros discursos: el filosófico, el esotérico, el cientifico. Repárese en reflexiones como esta:
Una de las dificultades de las ideas evolucionistas es que muchos microorganismos como las bacterias poseen una gran organización bioquímica a escala de los aminoácidos y de las enzimas, y además que la teoría misma presupone nociones azarosas con una tendencia hacia lo caótico que resultan inaceptables porque implican cierto casuismo. La selección natural, la adaptación y la supervivencia de los individuos más fuertes no bastarían para explicar la diversidad; las mutaciones prueban que las especies se transfiguran dentro de una línea de parentesco en que el prototipo cercano sigue manteniéndose. (p.89)
Y al final, coexisten tantos libros posibles en apenas ciento cinco planas, que no debemos conformarnos con una única interpretación. Acaso resulte preferible dejar en manos del lector varias preguntas, como caminos transitables dentro del laberinto:
¿Quería Pedro Llanes reescribir la leyenda de Teseo?
¿Deseaba parodiar al Thomas Mann de La montaña mágica, al Hermann Hesse de El juego de abalorios, al Gunter Grass de Inundación?
¿Al novelista le parece la civilización actual una Babel mediocre y rutinaria?
¿Se burla acaso de la banalidad global al construir en el submundo todo un refugio para la alta cultura?
¿ Qué es lo que aspira a poner en jaque: la realidad o el realismo?
Al invitarlos a responder este amasijo de preguntas, se debe reiterar que a Pedro Llanes ningún sabio de Grecia lo supera en la hondura del ejercicio culterano, como no lo supera ningún niño en la ingenua manera de ser bueno. Aquí, en El fundidor de espadas, el Pedro Llanes erudito dejó detrás la metáfora de don Fernando Ortiz según la cual Cuba es una cazuela y la cultura cubana un ajiaco, y decidió preparar un ajiaco universal, con referentes del más disímil origen cultural y geográfico. Mientras, el Pedro niño ha concebido la identidad del hombre como una esencia intacta que no se altera ante la pérdida de sus revestimientos corporales.¿A dónde llegan ambos Pedros al transitar el laberinto? Responda cada lector. Yo, por mi parte, entre las muchas moralejas que de la novela se desprenden, prefiero acaso la ingenua y lateral, pero a la vez irrefutable como verdad de niño: solo el amor nos salva.
Tomado de su libro de Periodismo Después del huracán, colección Manantial, Ediciones Sed de Belleza Editores, Santa Clara Cuba, 2007.
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Datos del autor:
Yamil Díaz Gómez (Santa Clara), 1971). Licenciado en Periodismo. Escritor y editor. Ganador de cinco ocasiones del certamen Literario Fundación de la Ciudad de Santa Clara, ha obtenido además de los premios Abril (1994), Bustarviejo(1996), “Regino Pedroso” (1998), Razón de Ser(2000), Poesía de Amor Varadero(2001), Dador (2004), 26 de Julio(2006), Memoria(2006), entre muchos otros. Ha publicado los títulos: Apuntes de Mambrú(1993,2006), En el Buzón del jardín(1999,2002), El flautista en la cruz (2000), Soldado desconocido(2001,2006), Crónicas martianas (2001), lluvia(2004), Fotógrafo en postguerra(2004,2006), Los Dioses verdaderos (2005), Ese jardín perdido(2006) y La guerra queda lejos (2006). Aparece en numerosas antologías. Trabaja como editor de la Revista Signos.

lunes, 30 de agosto de 2010

LA SINCERIDAD QUE REFLEJA AL POETA.

La lectura a mis contemporáneos me ha permitido no juzgar basado en cercanías tanto de estéticas como en la forma de plantear el concepto de lo que se quiere comunicar, y sin que el estilo necesite ser novedoso. A veces conviene un poco de hojarasca, sentir al poeta que en su búsqueda equilibra su dominio de la palabra y el adaptarse a una forma mas sincera con su poética. En ese sentido lo original no tiene por qué crearnos una epectativa que pretenda sublimizar el efecto del logro de la propuesta, mejor es cuando uno conoce al poeta por su espiritualidad mucho más que por un rasgo fisico o de carácter. Con Ihosvany Hernández González me ha sucedido cuando camino junto a sus versos, y siempre me sorprende de un poeta que sin alejarse de su manera de comunicar, no cae en reiteraciones, ni regala ese tiempo donde él sabe crear la atmósfera que queda después que ha cantado los sentimientos, y después que ha vivido para contar lo que ve o le llega, sin que uno necesite perfección o tonos que luzcan gestos estridentes; tampoco da giros para llamarnos la atención. Me gusta -lo he dicho antes- cuando el poeta sabe ofrecer y llegar sin esas piruetas o corte al lenguaje, que cuando quiere caer a filosofar sobre una idea, el tema no sale reflexivo y seguido usa otros versos de puentes y se aleja como una corriente de aire que destruye el contacto con nuestros sentidos, esto suele ser común mucho mas de lo debido, y ocurre con la misma frecuencia con la que muchos tratan de escribir como si nos repasaran las leyes de lo que es la poesía, algunos alcanzan una perfección en la forma y se consideran poetas logrados por esa limpieza de logro formal; pienso que por suerte para Ihos, él explora más con el discurso y lo hace con el instinto y la inspiración de sentar sus temas, sin que reflejen un estado de locura que necesita ser lanzada, al contrario, domina muy bien la fuerza con la que carga los motivos de contextualizar, como uno de esos boleros que le cantan al sentimiento y hacen catársis de inmediato con el receptor.
También, maneja lo referente a las aproximaciones de sus lecturas con mucho acierto sin que fuerze a que sea una traslación de lo que lo inspiró, es una propuesta que hace ruptura de todo lo que llega externo o ajeno al sentimiento donde el poeta se expresa sin ataduras, como tal lo considero mucho más sensible, e intimista; hecho que tal vez lo aleja de muchos de los que llaman novísimos, también, por una suerte de ser operativos en ese campo de constante referencia a los clásicos, a nombrar mucho de lo que el boom literario en ese momento mueve, y que por lo general tienden a repoblar sus textos, como son: ecexos de intertextualidad, y caricatura de personajes y autores a los que muchas veces se ha llegado por lo que escriben terceros al respecto, sin que se note una lectura que refresque el uso de de esos motivos literarios. Ihosvany, aún con su carga de estos tiempos de postmodernidad, sin que se excuse por ello, no cae en esos abusos y se muestra muy equilibrado al respecto.
Otra de las razones que me da su poética para valorarla como cercana, viene de tocar temas universales, sin caer en el simplismo de lo que debe suponerse como efecto sublime ante el lector, por el solo hecho de hablar de esas sustancias: la muerte, el amor, el destino; él nunca pierde ese deseo y constancia de equilibrar su mundo interior y su relación directa con todo lo que estando cerca, de una manera coherente se fusiona con sus interes, motivos que lo mueven a inspirarse; creo, este texto que me ha provocado escribir y los que siguen de lecturas en otros espacios virtuales a su poesía, tienen esa línea donde es visible la intencionalidad del poeta que sin ser ingenuo, no deja de hacerlo con la inteligencia de quien se asume como un ser que descubre y se descubre, que interroga y nos interroga, desde una existencia que no es posible verla desapercibida, ante el mismo como cuerpo y espejo que define su postura como poeta, y ante lo que nosotros podemos disfrutar de ese cuerpo que transparenta, unos hilos con los que sostiene la levedad y el lirismo de su paso por estos días.

Miremos entonces, como a veces queda en la ciudad los reflejos que deslumbran los charcos después de la lluvia, con sus voces, figuras y siluetas que dan vida a la belleza y que no necesita dejar de ser cotidiano para asomarnos. Cada ciudad tiene su árbol, y su elegancia; cada poeta un alma que exponer. Ihosvany, sin temor a equivocarme, sabe hacerlo con la suya.
Juan Carlos Recio
NY/ agosto del 2010
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ROMPER EL DISCURSO



armar la pasión
consumación del decir
contar
el mundo
hecho
en bocas llenas de preguntas
adónde voy quién soy en realidad
cuándo
tropieza el sueño
justo al cántaro
justo a la fuente
y se deshace el clamor
adónde voy, quién soy
cuando
intento romper el discurso
y vuelvo a él y soy él
en
toda
su
integridad.

PAISAJE DONDE VAMOS NOMBRANDO LAS COSAS


el sol ensordece esta estación de rutilantes cuerpos
muriéndose en su albor
nadie
presiente
el himno
que cae sobre las cosas
(in)tangibles, sueños sobornando
esta diablura de pretender nombrar
lo que nos une, nos coloca frente a frente
sin esa virtud hallada en los que desechan su moral
intento agrupar los que nos lía y miento. el hombre acaba
de marcharse sin saber de esta lista: objetos que llevo como un mendigo
un paisaje donde duermes
donde desvaneces cuando te nombro
en ese mañana que se impone en tu universo.


IMÁGENES DESTINADAS AL ESCRIBA


procuras trazar la línea de cuerpos como sal
y no te basta
prorrogas el fuego
para cuando la soledad comience a desandar
los mismos caminos y te reconozca
ese estrecho de agua por donde han de fluir peces.
desnudo en esta página
nada cambiaría en este segundo
sólo la muchedumbre que alimenta un cielo semejante
a la madrugada
sobre el asfalto
por donde vas en busca de la ciudad destinada a la palabra.

SILUETAS


anochece
una fábrica de silencios siembra tu bosque
eres sombra de mundo destinado a lucir su invierno
el año de pensar se ha ido a pernoctar en su arrogancia


en tu soledad
hombre pérfido
callar fue el espejismo


entender el bosque es lo humanamente detenido
en la demorada muchedumbre
cansancio de ser
una sombra que hiende en esa desvirtuada parsimonia que deseas
para embestir tanta plática.

anochece
y un fábrica de aullidos te hace de bosque
silueta de hierba y légamo
hombre de aquel Prometeo moldeando las fauces para obtener
lo que esperas



la voz nocturna para celebrar
lo humanamente predecible
lo letal y lo loable


puestos a recaudo en el verso que ahora dictas
para tu noche trocada en esta evocación irreconocible y tácita.


ARMAR EL DISCURSO EN TUS OJOS


proponer otros trayectos
intercambiar el zumo
del que sabe que todo sueño
se instala en la levedad del tiempo consumado
naufragio nocturno distribuido a partes iguales
saber que todo es duelo abierto entre la palabra dicha
dibujada
comprometida
en esa visión que te insta a armar tu propia imagen
o ese discurso del que eres parte ambigua en su
totalidad.

AUTOCRÍTICA DE VERSO PARA NO SER LEÍDA EN PÚBLICO

si mi nombre ocupase un plaza en tu boca
si llegara a ser blanco en tu página
colmado el vacío de tu crítica
lamiendo el azufre destilado
en ese vicio por implicar al hombre que
se ampara en su sueño
entonces sea cual fuese el destino
buscaría un instante para
devorar el objetivo del tiempo en un manzana
fuera del reloj / de mi mano que apenas
socorre el vuelo de palabras en otra boca
juego para ajenos
crítica del silencio apostando
volver al diálogo que
disuades
porque es otro el trueque admitido
otro el verso que corroe tanto símbolo
y no entiendes
la razón por la que acabo de anunciar mi nueva imagen
poniendo a salvo su origen
su destino
y el gozo de estar siendo leído en éste instante
en que subsiste todo poeta.

DATOS DEL AUTOR
Ihosvany Hernández González (Ciudad de la Habana, 1974), escritor y poeta. Fue guionista de programas dramáticos para la radio. Desde el 2004 reside en Montréal, Canadá.
2008: Premio de reseña literaria por la obra “Boitel: entre la noche y la palabra”.
Azafrán y Cinabrio ediciones (México).
2008: Finalista del premio de poesía Jiménez Campaña por la obra “Algún sitio para este otoño” (categoría del premio internacional Artífice de relato corto y poesía, Granada, España); obra que aparece en la antología Proemio nueve (Ayuntamiento de Loja, 2009).
2006: Finalista del Premio Internacional de Poesía Desiderio Macías Silva, por la
obra “Días despavoridos como ciervos” (México).
2005: Segundo Premio, categoría cuento, por la obra “Salón Sahara”, del evento Tendiendo Puentes convocado por la Universidad de Toronto (Canadá); obra que aparece en la antología: The political participation of Latin Americans in Canada (Jorge Ginieniewcicz & Daniel Schugurensky, editores. OISE/UT, 2006).

Ha colaborado para varias revistas digitales como “Decir del Agua”, “Remolinos”, “Letralia”, y “La zorra y el cuervo”, “Cañasanta”, entre otras.
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DONDE SE PUEDE LEER:


ALASCUBA:http://alascuba.blogspot.com/2009/03/ihosvany-hernandez-la-habana-1974.html
CAÑASANTA:http://www.canasanta.com/poesi-a/ihosvany-hernandez-poesia-000001.html
LA ZORRA Y EL CUERVO:http://www.lazorrayelcuervo.com/zc10/ihosvany010.html
DECIRDELAGUA:http://www.decirdelagua.com/decirsc5/decirsc5_016.htm
LAURRAKA:http://revistalaurraka.blogspot.com/2009/04/el-arte-de-la-palabra.html
LETRALIA:http://www.letralia.com/165/letras08.htm
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viernes, 27 de agosto de 2010

Fausto en la ínsula




Por Yuleivy García.

Durante la Edad Media europea nació y se teatralizó el mito de Fausto, el que ha sido objeto de sucesivas reelaboraciones dramatúrgicas y literarias durante las centurias poesteriores. Fausto-personaje es en el mito a un tiempo joven y viejo, noble y desclasado, generoso y criminal, voluntarioso y débil, crédulo y hereje. Creo que ahí, en esa caracterización versátil y antitética incluso, reside su capacidad de inagotable reelaboración a través de distintas etapas del desarrollo de la humanidad: cada una recreará la parte del carácter que mejor convenga a su visión del mundo. Y encontraremos Faustos malévolos como el de Marlowe, redimidos como el de Lessing, hiperestésicos como el de Goethe, misóginos como el de Louise May Alcott, decadente como el de Max Beerhohm, artistas como el de Mann, sufrientes como el de Bulgakov o burgueses como el de Gertrude Stein. El contenido mítico se modificó a la luz de los diferentes géneros literarios, de variadas concepciones artísticas epocales, y por supuesto, con la modelación individualísima de los genios escriturales. Tanto así que, llegado a nuestro panorama insular, será inevitablemente una versión de versiones.

Dentro de las cuestionadas mareas del teatro bufo en Cuba, nos encontramos con el Mefistófeles de Sánchez Galárraga, que se pretenderá una parodia de la ópera francesa del reconocido Charles Gounod. En los finales del siglo XX y principios del XXI dos de nuestros más prolíficos dramaturgos remiten a la magistral recreación goethiana con sendas obras que demandaron de inmediato la atención de la crítica: Reinaldo Montero con Fausto (2003) y Rafael González con el Fausto comes alive!1(2004). En ningún caso hay un rastreo o un reencuentro con el contenido del mito o de la fabulación seudo-histórica en sí misma. Por tanto, no podemos hablar, en el caso de estas obras dramáticas que nos ocupan, de una relación intertextual con un mismo texto; por demás, esta relación está determinada por la intención paródica con ánimo edificante que termina por transformar más que subvertir el modelo escogido.

En este diálogo que ambas obras establecen con la obra romántica, localizamos semejanzas en el modo de transgredir las convenciones genéricas adoptadas por el texto base, ya ofreciendo nuevas actualizaciones de lo trágico, o valiéndose de desacralizadores pasajes metateatrales. Las diferencias fundamentales están en las vías que utilizan para subvertir el canon gothiano: González potencia la espectacularidad de su texto dramático, y Montero afirma un lúdico carácter narrativo.

De igual modo es posible encontrar elementos comunes y diferenciadores en relación con el tratamiento de las temáticas más significativas contenidas en el gran drama decimonónico (el poder, la religiosidad, las relaciones sociales, el amor, el viaje, etc.). Los elementos comunes están en la apropiación respetuosa de pasajes argumentales más importantes de dicho texto, en la actualización de la fábula y de los caracteres con referentes contextuales, y en transformaciones cosmovisivas que acusan la cubanidad. Los elementos diferenciales se encuentran relacionados con la centralidad de unos temas en detrimento de otros: en Fausto será el amor, en Fausto come alive! el poder; y con la presencia más extensiva e intensificada del resto de los motivos temáticos. La sutileza, el sarcasmo distanciador, el afán identitario y la versatilidad en el tratamiento temático distinguen la versión de Montero; mientras que los cuestionamientos críticos directos, el uso de imágenes simbólicas, la regencia de lo grotesco, y la movilización de recursos dramatúrgicos relacionados con la potencialidad escénica son preferidos en el texto de González.

La tematización del espacio: de la ciudad a la isla. El motivo del viaje. uno de los elementos más atrayentes para corroborar los contrastes entre las obras de Montero y González es el relacionado con la tematización del espacio, que convertirá al héroe en un ser isla, y en lo relativo al viaje como tema.

En el texto goethiano hay una diversificación espacial acorde al cosmopolitismo de la cosmovisión romántica. Los escenarios incluyen movilidades en el tiempo histórico y hacia regiones fabulares. Los espacios abiertos y paisajes naturales son considerados en su condición edénica como locus amoenus, y no se desdeña su trascendencia simbólica. Fausto evoca, a la usanza del sujeto romántico: <<¡ Cuán feliz sería si pudiese divagar por las cumbres de los montes [....], errar a través de las embalsamadas praderas>>.1 El espacio habitacional, descrito en el texto didascálido de apariencia gótica, estrecho y abovedado, es visto como oprimente: <<!Ay de mí! ¿Debo permanecer aún más tiempo en esta miserable prisión? ¡ Maldito nido de tenebrosa muralla en donde solo penetra la clara luz del día a través de pintados cristales¡ [..]¡ Para mí el mundo se reduce[...]¡ Pobre mundo es el mío>>.2
El motivo del viaje adquiere importantes connotaciones dentro de la obra, en tanto las ansias de movilidad se convierten en un elemento vital para la felicidad de Fausto, del hombre. Cuando el Espíritu del Mal tienta al héroe lo hace con proposiciones de salir <<libre y sin traba alguna>> a conocer el mundo: <<¡ Qué satisfacción, cuánta felicidad vais a recoger en ese viaje¡ >>.3 El viaje se identifica con la variedad y plenitud de la experiencia humana. El diablo censura la tendencia a la permanencia del hombre: <<Bueno es probarlo todo; pero cuando se ha seguido un largo trecho de un mismo camino, preciso es abandonarlo para tomar otro diferente>>.4 Y el hombre cree que el placer del desplazamiento y el cambio le está vedado, como el placer del sexo y de la sabiduría, y que dicho afán es obra maligna, po lo que Fausto se queja: <<¡ Ojalá pudieras hacerte cargo de las nuevas fuerzas que me ha dado este viaje[...]¡>>.5
La obra, acorde al sentimiento nacionalista del Romanticismo alemán, tiene manifestaciones recurrentes de identidad territorial a través de las voces de los personajes, ya sea de Fausto: <<Mis palabras proceden directamente de este suelo, y este sol es el que ilumina mis pesares>>.6; o la atribulada Margarita: <<¡Es tan triste morir en un país extranjero![...]>>.7; o incluso los ebrios camaradas de Auerbach, como Frosh que dirá cosas tales: <<Estoy orgulloso de mi Leipzig; es un París en miniatura>>8 y <<lo que uno encuentra mejor es siempre lo de la patria>>.9 No deja de aparecer la problématica cuestión de la contaminación intercultural, y el vulgar Brander solo aparecerá en los límites de la obra para decir algo como<<Un verdadero alemán no puede simpatizar con los franceses, y, con todo, bebe sus vinos con mucho gusto>>.10 Mefistófeles en una ocasión, para burlarse de los melindres de Fausto, le dice: <<Casi estáis hablando como un francés>>.11
La obra de Montero respeta los desplazamientos teatrales de este texto establecido como modelo de su versión: el comienzo en el teatro, luego una estancia doméstica, el bar, la casa del orisha, el viaje aéreo, el descenso en Grecia, otra vez la habitación de Fausto. Se ha prescindido de locaciones como la cárcel, la corte del Emperador y el descenso a los ínferos. El aposento gótico del científico nigromante es ahora la sala de recibimiento de un ex profesor de idiomas. Por otra parte, si este espacio ocupaba solo los primeros actos en Goethe, ahora Montero desarrollará la mayor parte de los suyos como una tragedia de cámara o drama de alcoba. La taberna de Auerbach en Leipzig es el alegórico bar Aires Libres. La maloliente casucha de la bruja será la sala de consulta del babalao. La aeromancia se sustituye por una experiencia imaginaria, por ello la alfombra voladora no será más que un cuadro pintado en el tabloncillo del teatro. Finalmente el autor ha situado su epílogo <<en cualquier lugar>>, incitando la condición circular del drama, así como la condición de obra abierta y el juego de las receptividades.

Si el tema del viaje, como hemos visto, estaba acompañado de las complejas connotaciones románticas en el texto goethiano, ahora se permea de la complejidad del imaginario insular, donde aparece con los componentes tradicionales, y con la exacerbación que ha tenido en la sensibilidad finisecular. En la literatura cubana de los 90 el motivo se fusiona con la peliaguda cuestión de la diáspora. Montero, a diferencia de sus contemporáneos, no lo asume trágicamente, sino que parodia las ansias de éxodo a través del personaje del Perro. Este carga con una molesta obsesión: <<París es mi fe, mi religión, mi templo, mi Dios>>,12 que banaliza, pues cuando se le interroga por sus motivaciones:<<Pretendes conocer>>, él responde:<<No. Ver, solo ver>>.13 En contraste, un Fausto lúcido se muestra indiferente a este tipo de deseo, se burla de él: <<Esa oscura pradera me convida. Siento el impulso de un viaje>>.14 Para él, se tratará solo de una experiencia más, incluso, la convierte en una experiencia cerebral, lo cual nos es revelado por la cita en primer lugar -recordemos el sentido con que se ha leído el verso lezamiano-, y por sentencia como: <<El paisaje no es tránsito, el viaje no es cosa del espacio>>.15 En esta reflexión ha dejado por sentado la dimensión simbólica y espiritual del viaje. Por ello Mefistófeles no puede recurrir a esa tentación, a la que solo cede <<el espíritu menor>>, el animal. Pero el sabio maléfico, cuando sorprende el sentido que tiene para el hombre, lo usa; de modo que este llegará a ambicionar ese viaje inasible: <<Quiero todos los paisajes del mundo. Dámelos>>,16 del que también saldrá insatisfecho: <<No quería más paisaje que aquel, verle su adentro, llegar a la luz de la luz allí. Quería ese viaje. No lo tuve. Nunca lo tendré>>.17


Durante el viaje aéreo El Perro, frustrado, intenta una estrategia desesperada: << ¿Y París? Hagamos escala en París. Tengo ganas de hacer pipí. Dejen que haga pipí en una pata de la torre Eiffel>>. El demonio irreverente, <<indica un punto bajo sus pies>> y lo conmina: <<mea desde aquí. Mira, ahí tienes a París, inúndala>>.18 Sorprendemos otra intertextualidad, de tipo alusiva, al episodio rabelesiano de la Gran Meada del gigante Gargantúa, que reafirma el sentido desacralizador del viaje de los personajes, tanto como de la estimación de la capital europea, paradigma de los deseos tercermundistas.
El tratamiento del tema desova en lo relativo a la identidad. Al fin del viaje, se impone el deseo de regresar. Cuando Fausto se ha alejado espacial y temporalmente de su isla y se pasea por la grandiosa Grecia de Menelao, dice nostálgico: <<Solo conozco las ciruelas de Cuba. ¿Las has visto? Son de este tamaño, y ácidas>>, y le pide un extraño deseo a su acompañante y benefactor: <<Quiero un mango>>, a lo que el atónito Mefistófeles, ante ese desconcertante sentimiento de pertenencia, exclamará desconsolado: <<Cada vez estoy más lejos y más cerca de obtener su alma>>.19
Los elementos exteriores del sentimiento de nacionalidad son desvirtuados en la obra, y en ese mismo acto se revela la cubanidad. Por ejemplo, a la afectada y extravagante presentación de Margarita, le ha salido al paso un Fausto que corrige los modos importados: <<Cubana y en Cuba. Aquí no se dice "hola", se dice "¿qué tal?", "¿cómo estás?". Prefiero que digas "buenas tardes">>.20 Cuando Mefistófoles alude a la esencia hermafrodita de Adán, Fausto le responde irónico: <<Lleva en el alma la bayamesa>>;21 al tiempo que parece desacralizarse uno de nuestros símbolos patrios, se está reafirmando una expresión cotidiana y cubanísima, que se vale de sus propios referentes. Cuando el Renegado se viste de zapatos de dos tonos, guayabera y sombrero de Panamá, le apunta su burlón compañero: <<Te falta el pañuelo punzó>>.22


En el texto de González se aprecia una unidad espacial acorde con el modo que ha elegido para desarrollar los acontecimientos dramáticos. En tanto estos son imágenes que se suceden ante un espectador, no se necesita abandonar la estancia; son los personajes los que entran y salen de manera caótica de esa representación dentro de la representación. No solo no se representa la movilidad espacial sino que no se problematiza; por ello el viaje aparece como subtema, pero con menos fuerza. En esta obra también la historia de Fausto es la historia de un viaje interior: <<Lo único que he hecho ha sido atravesar apresuradamente el mundo[...]>>23

No obstante, alrededor de los personajes que representan la joven generación -Homúnculo, el hombre nuevo, y Euforión, el genio de la Edad Moderna-,24 se desarrollan nociones muy interesantes. El conflicto irse/ quedarse se equipara a la confrontación generacional, temática tan del gusto de nuestro teatro contemporáneo. El hijo suplica: <<Padre, no quiero estar más tiempo fijo en el suelo. suéltame las manos, mis rizos, mis vestidos[...]>>. El padre aconseja adolorido: <<Por Dios, Euforión, reprime, por el amor de tus padres, los ímpetus violentos...Mantén tus pies firmes en el suelo[...] >>.25 Lo que en el texto de Goethe se convertía en una crítica a la megalomanía del género humano es aquí una crítica a la inmovilidad, a la forzada permanencia. El vuelo de Euforión es virtual como el paseo aéreo de Fausto en la obra de Montero, es una libertad y una movilidad simbólica, que no deja por eso de establecer una conexión con una de nuestras más difíciles problemáticas contextuales. El grito malogrado del joven: <<¡Debo partir!...¡Voy a volar!...¡Vuelo!>>26 se convierte en un pasaje de exaltado dramatismo, aun cuando ocupa un breve espacio en el texto. Por su parte, en Homúnculo, el hombre creado, se ha podido detener el viaje a través del tiempo; él es la permanencia, la quietud, el futuro: <<Quiero hallarme en suelo libre, donde los campos sean verdes y fértiles, donde millones de hombres puedan vivir una vida activa y laboriosa, y así las huellas de mís días no podrán borrarse con el trnscurso de las edades>>27 Tan del gusto del dramaturgo, este personaje representa la solución al frustrado vuelo del hijo de Fausto, él enarbola la visión del mundo del joven formado bajo los preceptos de una nueva sociedad. Él ha traído además a la obra el más explícito discurso identitario.
La tematización de la especialidad, en ambas obras, se halla estrechamente relacionada con el tópico del viaje; tópico que a su vez entronca con una diversificada tradición en nuestras letras y se encuentra delineado con las inquietudes fundamentales de la cosmovisión cubana de las últimas décadas. El conflicto entre la movilidad y la permanencia si no alcanza las connotaciones trágicas de otros dramaturgos del país, sí se relaciona directamente con reflexiones acerca de la identidad insular.
Muchas otras cuestiones podiesen ser sorprendidas en este análisis, pero, por lo pronto, hemos elegido centrarnos en uno de los elementos ideotemáticos que nos ha perecido oportuno pretexto para afirmar contrastes y afinidades entre dos textos que constituyen, cada uno con particularidades, interesantes diálogos con una de las obras más hermosas y vastas de la literatura universal, el Fausto, de Goethe.


******************fin************************

Bibliografía consultada:

1-Esta relación la establecen de manera explícita ambos autores, Montero en la dedicatoria y González en la estructura del texto, en el anuncio y en la última acotación del cuadro VIII o escena final.

1. J. W. Goethe: Fausto, editorial Pueblo y Educación, La Habana 1977, p.113.
2-ídem
3-ídem.
4-ibídem, p. 239.
5-ibídem, p. 240.
6-ibídem.p. 159.
7-ibídem, P. 240.
8-ibídem, P. 179.
9- ibídem, p. 186.
10-ídem.
11-ibídem, p. 205.
12-ibídem, p. 46.
13- Reinaldo Montero: Fausto, Editorial Letras Cubanas, La Habana, 2003, p. 12.
14- ibídem, p 43.
15- ibídem, p. 45.
16- ibídem, p. 44.
17- ídem.
18- ibídem: 45.
19- ibídem: 60.
20- ibídem: 13.
21- ibídem: 66.
22- Nos cuenta el mito que Fausto pidió que Mefistófeles se presentara bajo apariencia humana y con ropajes modernos; a razón del pacto le exigió se engalanara para la ocasión, y este apareció de cinto y espada (Huamán Mori, 2006: 2). Este Elemento ha permitido que el personaje adecue su vestimenta según las sociedades y épocas históricas que lo han versionado. Ibídem 32.
23- Rafael González: <<Fausto comes alives>>, Tablas, LXXIV, (I): IV-XIII, ene-mar, 2004.
24- J. W. Goethe: Fausto, Editorial Pueblo y Educación, La Habana, 1977, p. 79.
25- Rafael González:<<Fausto comes alives>>, Tablas, LXXIV, (I): XIV, ene-mar, 2004.
26- ídem.
27- ibídem, XV.

Artículo o análisis tomado de la revista Umbrales, Santa Clara, Cuba, N0 30/2008, pág: 5-9
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Datos de la autora:

Yuleivy García Bermúdez (SantaClara, 1978): Licenciada en Letras en el año 2001. Profesora de Literatura del Departamento de Linguística y Literatura, Facultad de Humanidades, Universidad Central <<Marta Abreu>> de Las Villas. Premio en la primera edición del Concurso de Reseña Literaria Letra Nueva en el año 2000. Ha publicado diversos artículos en la revista Islas.
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miércoles, 25 de agosto de 2010

Despiértame cuando llegue Eloísa con su hijo





Por Geovannys Manso


Es el único entre nosotros que puede‭

organizar el discurso como‭

una cacería medieval.

Cintio Vitier




Acceder a los poemas que Lezama escribió a sus amigos y familiares más cercanos,‭ ‬es testificar‭ —‬una vez más‭— ‬la magnificencia de su poesía toda.‭
Crea y reitera en ellos un lenguaje sutil,‭ ‬pleno de reminiscencias memoriosas,‭ ‬dado a definir sucesos,‭ ‬más que al distanciamiento reticente.
Los dieciocho textos que conforman su‭ «‬Primera glorieta de la amistad‭» [‬1‭] ‬grafican‭ ‬in extenso aquello que nos advertía su propio autor:‭ «‬para mí la amistad es una forma de poblar un espacio misterioso‭»‬.
Plasma en ellos‭ —‬y desde ellos‭— ‬finos retratos:‭ ‬define,‭ ‬exterioriza,‭ ‬gesta,‭ ‬articula una complicidad ilimitada que no se reconoce en sus demás poemas.‭
El‭ «‬tú‭»‬,‭ ‬casi omitido en su‭ ‬Poesía completa,‭ ‬cobra aquí el significado del hallazgo del‭ ‬otro,‭ ‬en tanto‭ ‬éste puede dar fe de la vida y obra del poeta:

La puerta por donde tú seguías entrando día y noche,

después me hablaba con calladas afirmaciones baritonales,

me decía la puerta que la compañía de hondura laberíntica,

tú la traías con tibieza criolla de alucinación y temblorosas manos.

‭ (‬Para Lorenzo García Vega‭)

Tú sabías,

que el aroma de la piña era el vals del paladar...

‭(‬...‭)

Cuando te mudas la ciudad habla por sus grietas,

pues las voces subterráneas te soplan sobre las nuevas pesadillas,

que las brisas aconsejan en tus ventanas desdoblables:

la que va de tu pincel a la granada de Deméter...

‭(‬Para René Portocarrero‭)

Ambos fragmentos conforman un reclamo:‭ ‬la necesidad de cercanía.‭ ‬A su modo,‭ ‬estos dieciocho poemas son un reclamo unánime:‭ ‬el de un hombre que cultivó la amistad con el fervor de los antiguos sabios‭; ‬por ello,‭ ‬cada verso adquiere una transparencia denodada,‭ ‬única posibilidad de transmitir el regocijo que los define:



Si quieres que te recuerde,

sóplame.

Conviérteme en una hoja.

‭ (‬Para Agustín Pi‭)

En otros poemas,‭ ‬Lezama convierte su reclamo en espacios lúdicos:‭ ‬juegos de asonancias y consonancias,‭ ‬frases que esquivan todo diálogo entre sí,‭ ‬toda relación unísona,‭ ‬mucho más visibles en las décimas que conforman la primera glorieta,‭ ‬las‭ «‬Décimas de la amistad‭»[‬2‭]‬,‭ ‬las‭ «‬Décimas de la querencia‭»[‬3‭] ‬y otras tantas que no aparecen en su‭ ‬Poesía Completa,‭ ‬aquellas que‭ «‬regalaba‭» ‬a sus‭ «‬íntimos‭» ‬en el frontispicio de sus libros sucesivos.
Un Lezama coloquial,‭ ‬llano,‭ ‬diáfano,‭ ‬conmovedor,‭ ‬se nos revela en su poema dedicado a María Zambrano,‭ ‬signado por un dialogismo profundo,‭ ‬por una visualidad esplendente que mucho recuerda a los impresionistas franceses o los antiguos fotogramas del cine silente.
Más que poetizar,‭ ‬Lezama explicita una narratividad subyugante,‭ ‬efusiva,‭ ‬plena de nostalgias concéntricas:

María se nos ha hecho tan transparente

que la vemos al mismo tiempo‭

en Suiza,‭ ‬en Roma o en La Habana.

Acompañada de Araceli

no le teme al fuego ni al hielo.

Tiene los gatos frígidos

y los gatos térmicos,

aquellos fantasmas elásticos de Baudelaire

la miran tan despaciosamente

que María temerosa comienza a escribir.‭[‬4‭]

Un año antes,‭ ‬en una carta del‭ ‬2‭ ‬de febrero de‭ ‬1974,‭ ‬le confesaba a María Zambrano:‭ «‬La veo a usted siempre muy cercana,‭ ‬diciendo una canción o glosando una sentencia senequista.‭ ‬Asombrémonos de esa coincidencia,‭ ‬de que un día nuestras voces se esparcirán por nuestra piel y favorecerán‭ ‬la sacralización de la memoria‭»‬.‭[‬5‭]
He aquí,‭ ‬en estas palabras‭ ¿‬casuales‭? ‬la central esencia de estos poemas,‭ ‬donde su autor memoriza lo sagrado atemporal,‭ ‬donde su autor sacraliza la memoria fragmentada,‭ ‬al singularizar un errante diálogo,‭ ‬o un gesto pleno de un desasosiego magnificado por la ausencia unánime del‭ ‬otro,‭ ‬tal como ocurre en su‭ «‬Nuevo encuentro con Víctor Manuel‭»‬:

Me veo con él cortando la espuma de la cerveza.

De pronto,‭ ‬se acercó una vieja limosnera,

el instante se sacralizó cuando Víctor le dijo:

Bésame.

Le oigo un epigrama rapidísimo:

Un señorazo que llega y dice que se siente feliz.

Víctor me insinúa casi inaudible:

Aquí yace la felicidad.

Y se sonrió,

entonces palpé una verdadera alegría,

muy semejante a la música estelar.‭[‬6‭]

La desmaterialización del cuerpo y las leyes que impone la costumbre,‭ ‬adquieren en‭ «‬La madre‭» ‬un trascendente sentido agónico.‭[‬7‭] ‬El poeta enfatiza‭ —‬detalle tras detalle‭—‬,‭ ‬la pérdida irreparable de ese ser que canoniza su YO más íntimo.‭
Al escribirle a María Zambrano‭ —‬su confesionario distante‭—‬,‭ ‬le advierte:‭ «‬A mí me pasaba algo semejante con mi madre,‭ ‬llegué a ser su hijo y su padre.‭ ‬Era mi origen y yo a mi vez la originaba,‭ ‬la engendraba en la memoria prenatal y en la memoria después de la muerte‭»‬.‭[‬8‭]
La realidad distorsionada y el sentido de enclaustramiento que generan sus imágenes nos sobrecogen,‭ ‬tal como si se tratara de un cuerpo translúcido donde se pueden advertir‭ —‬muy vagamente‭— ‬algunos rasgos que festejan el retorno callado de la madre:

Propicio era y mágico el itinerario de su costumbre.

Miraba la puerta,

pero el resto del cuerpo permanecía en lo restado,

como alguien que comienza a hablar,

que vuelve a reírse,

pero como se pasea entre la puerta

y lo otro restante,

parece que se ha ido,‭ ‬pero entonces vuelve.‭[‬9‭]

Tanto en‭ «‬La madre‭»‬,‭ ‬como en su breve poema‭ «‬Eloísa Lezama Lima‭» ‬se puede vislumbrar una cercanía palpable con lo narrado por Lezama en su ensayo‭ «‬Confluencias‭»‬:‭ «‬La noche se ha reducido a un punto,‭ ‬que va creciendo de nuevo hasta volver a ser la noche.‭ ‬La reducción‭ —‬que compruebo‭— ‬es una mano.‭ (‬...‭) ‬Ahora,‭ ‬casi después de medio siglo,‭ ‬es que puedo esclarecer y hasta dividir en diversos momentos,‭ ‬mi nocturna búsqueda de la otra mano.‭ ‬Mi mano caía sobre la otra mano,‭ ‬porque ésta esperaba.‭ ‬Si la mano no hubiera estado allí,‭ ‬el fracaso,‭ ‬un miedo,‭ ‬desde luego,‭ ‬hubiera sido superior al miedo engendrado porque la mano estaba allí.‭ ‬Un miedo escondido dentro de otro.‭ ‬Miedo porque está la mano y posible miedo por su ausencia‭»‬.‭[‬10‭]

Esa misma noche augural,‭ ‬dantesca,‭ ‬reaparece en su poema:

Era una noche que parecía haber escindido

la noche del sueño.

La noche avanzaba o se detenía,

cuchilla que cercena o soplo huracanado,

pero el sueño no caminaba hacia su noche.

‭ (‬La madre‭)

Como también reaparece la mano:‭ ‬augural,‭ ‬cercana,‭ ‬reconocible,‭ ‬amiga:

Saber reírse y dar la mano.
..................

La mano ofrece la brevedad del rocío

y el rocío queda como la arena tibia del recuerdo.

Ofrecerá así siempre la sencillez compleja de la risa

y el acuoso laberinto de su mano en el sueño.

‭ (‬Eloísa Lezama Lima‭)

Así,‭ ‬Lezama oficia ese‭ «‬acuoso laberinto‭» ‬tan solo habitado por la memoria.‭

Va ascendiendo y descendiendo.‭

Traza agudísimas líneas discontinuas que conforman un sinuoso río por donde reaparecen‭ —‬una y otra vez‭— ‬sus amigos:‭ ‬Cintio Vitier,‭ ‬Fina García Marruz,‭ ‬el Padre Gaztelu,‭ ‬Eliseo Diego,‭ ‬Lorenzo García Vega,‭ ‬Virgilio Piñera‭; ‬y donde también reaparecen su madre,‭ ‬su hermana Eloísa,‭ ‬y su esposa María Luisa,‭ ‬a quien Lezama dicta el más fiel de los elogios:

Eres la hermana que se fue,‭

la madre que se durmió

en una nube frente a la ventana.

‭ (‬Mi esposa María Luisa‭)

Si para Cintio Vitier:‭ «‬combustión,‭ ‬resistencia y transparencia,‭ ‬son los tres pasos dialécticos de toda su poesía‭»[‬11‭]‬,‭ ‬quizás debamos agregar el impulso diamantino de la memoria que congrega:‭ ‬tan afín,‭ ‬tan medular para José Lezama Lima,‭ ‬ese diáfano ser que a cien años de su nacimiento,‭ ‬aún nos ordena,‭ ‬amistoso y ceremonial:

‭ ‬Despiértame cuando llegue Eloísa con su hijo...

Un verso que enuncia toda la piedad entre nosotros‭; ‬toda la humanidad de un hombre que supo donarnos‭ —‬en intensidades recurrentes‭— ‬la vastedad de su obra y la soledad de sus días...





Santa Clara,‭ ‬agosto‭ ‬9‭ ‬de‭ ‬2009



Notas:

1.‭ ‬Los poemas que conforman la‭ «‬Primera glorieta de la amistad‭»‬,‭ ‬pueden hallarse en la‭ ‬Poesía completa de José Lezama Lima,‭ ‬publicada por la Editorial Letras Cubanas en‭ ‬1970,‭ ‬pp.‭ ‬308-322.

2.‭ ‬Las‭ «‬Décimas de la amistad‭» ‬pueden hallarse en la edición citada de su‭ ‬Poesía Completa,‭ ‬pp.‭ ‬451-453.



3.‭ ‬Las‭ «‬Décimas de la querencia‭» ‬aparecen en‭ ‬Fragmentos a su imán,‭ ‬Editorial Letras Cubanas,‭ ‬1993,‭ ‬pp.‭ ‬23-27.

4.‭ ‬José Lezama Lima:‭ ‬Fragmentos a su imán,‭ ‬ed.‭ ‬cit.,‭ ‬pp.‭ ‬108-109.


5.‭ ‬José Lezama Lima:‭ ‬Como las cartas no llegan...,‭ ‬Ediciones Unión,‭ ‬2000,‭ ‬p.‭ ‬63.‭ ‬El subrayado es del autor.


6.‭ ‬José Lezama Lima:‭ ‬Fragmentos a su imán,‭ ‬ed.‭ ‬cit.,‭ ‬p.‭ ‬30.


7.‭ ‬Para Lezama,‭ ‬juego y agonía tenían un sentido común,‭ ‬tal como lo manifiesta en este verso de su poema‭ «‬Virgilio Piñera cumple‭ ‬60‭ ‬años‭»‬:‭ «‬Sabemos,‭ ‬qué carcajada,‭ ‬que lo lúdico es lo agónico‭»‬.

8.‭ ‬José Lezama Lima:‭ ‬Como las cartas no llegan...,‭ ‬ed.‭ ‬cit.‭ ‬p.‭ ‬62.

9.‭ ‬José Lezama Lima:‭ ‬Fragmentos a su imán,‭ ‬ed.‭ ‬cit.‭ ‬p.‭ ‬35.

11.‭ ‬José Lezama Lima:‭ ‬Confluencias,‭ ‬Editorial Letras Cubanas,‭ ‬1988,‭ ‬p.‭ ‬418.

12.‭ ‬José Lezama Lima:‭ ‬Fragmentos a su imán,‭ ‬ed.‭ ‬cit.‭ ‬p.‭ ‬17

Este artículo saldrá en Hacerse el cuerdo revista digital de la UNEAC en Santa Clara, cortesía de Edelmis Anoceto Vega


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Currículum Vitae
Geovannys Manso. Nació enVueltas, Villa Clara, el 10 de septiembre de 1974.
Narrador, poeta, ensayista y editor.

En 1995 se integra a los Talleres Literarios, obteniendo premios y menciones a nivel municipal y provincial, en los géneros de cuento, poesía, literatura para niños y jóvenes y crítica literaria, durante los años 1996, 1997 y 1998.
En 1999 forma el grupo de narradores que fundan el Centro de Formación Literaria «Onelio Jorge Cardoso», que dirige Eduardo Heras León.
En el 2000 se gradúa de Doctor en Medicina en el Instituto Superior de Ciencias Médicas de Villa Clara.
Desde el 2005 se desempeña como Divulgador del Centro Provincial del Libro y la Literatura de Villa Clara.
Es miembro del Consejo Asesor de la Editorial Capiro y de las Ediciones Sed de Belleza, así como de su Comité especializado de lectores.
Es miembro de la Asociación Hermanos Saíz desde 1997, donde ha ocupado diversos cargos como vicepresidente y presidente de la sección de escritores.
En el 2008 pasa a ser editor de la Editorial Capiro de Villa Clara.

ha sido invitado

—a las Romerías de Mayo, Holguín, 2002.
—Juegos Florales, Ciego de Ávila, 2005 y 2006.
—Juegos Florales, Matanzas, 2006.
—Feria Internacional del Libro, Ciudad de la Habana, 2005, 2006, 2007 y 2008.
—Feria Internacional del Libro, Matanzas, 2007.
—Feria Internacional del Libro, Villa Clara, 2002, 2003, 2004, 2005, 2006, 2007 y 2008. (Formando parte de su Comité Organizador desde 2003.)
—Festivales del Libro en la Montaña, 2003, 2004, 2005, 2006, 2007 y 2008.
—Romerías de Mayo, Holguín, 2007.
—Festival Internacional de Poesía de la Habana, 2007.
—III Juegos Florales del siglo XXI, Cumanayagua, 2007.
—XXI edición de la Canción Política, Guantánamo, 2007.
—Juegos Florales, Matanzas, 2007.
—Feria Internacional del Libro, Guantánamo, 2008.
—Feria Internacional del Libro, Santiago de Cuba, 2008.
—1er Festival Internacional de Narradores Jóvenes, La Habana, 2008.
—V Encuentro de Narrativa Cubana, Santiago de Cuba, 2008.
Ha sido jurado en importantes eventos provinciales y nacionales, así como de relevantes premios literarios que se convocan en el país. Ha impartido charlas y conferencias en Ferias del Libro y otros eventos literarios, así como Talleres especializados de literatura en varios sitios de la provincia.

Colaboraciones en publicaciones seriadas

1-Borges, un siglo de invenciones, en Videncia, No. 3,
1999, pp. 63-64.
2-De ciertas historias contra el polvo y otras invenciones, en Ariel, Año III, No. 1, 2000, pp. 61-63.
3-Abel Posse: la aventura de una pasión, en Umbral, No. 3, 2000, p. 20.
4-Himalaya, tras lo épico cotidiano, en Umbral, No. 6, 2002, pp. 23-25.
5-Mortgana: la poesía como obsesión, en Umbral, No. 8, 2002, p. 38.
6-Error de identidad, en Esquife, 2002. (http://www.esquife.cult.cu/revista/37/index.)
7-Memento y momentos de una aventura estética, en Umbral, No. 10, 2003, pp.28-29.
8-Sobre la prescindible relación del roble y sus olores, en Cartacuba, Nro. 52, feb de 2004, p. 17.
9-Universos visuales de Fernando Pérez, en Umbral, No.17, 2005, pp. 46-49.
10-De la textualización a la paráfrasis, en Umbral, No. 19, 2005, pp. 27-28.
11-La otra mirada, en La Gaceta de Cuba, No. 4, 2005, p. 58.
12-Una novela maldita: El callejón de las ratas..., en La Letra del Escriba, diciembre de 2005, No. 46, p.14.
13-El olvido como tradición, en Hacerse el cuerdo, Año 1, No.1, 2006. (http://www.cenit.cult.cu/sites/uneac/boletin/0001/index.)
14-La Cuba proscrita de Solás y Juan Carlos Cremata, en Hacerse el cuerdo, Año 1, No. 2, 2006. (http://www.cenit.cult.cu/sites/uneac/boletin/0002/index.)
15-Páginas de un diario tan cubano como íntimo, en Hacerse el cuerdo, Año 1, No. 3, 2006. (http://www.cenit.cult.cu/sites/uneac/boletin/0003/)
16-La isla: espacio confluyente, en Umbral, Nro. 21, 2006, pp. 10-13.
17-Crónica de un espectador insomne, en Cartacuba, Nro 63, marzo de 2005, p.11.
18-1994. Crónica silente; Otra ciudad no será tu rostro sobre el agua, en Cartacuba, Nro 70, septiembre de 2005, p.16.
19-Ser en el tiempo, en la palabra..., en Cartacuba, Nro 71, octubre de 2005, p.13.
20-Un callejón maldito..., en Cartacuba, Nro 72, noviembre de 2005, p. 15.
21-Raúl Hernández Novás: el cine como poiesis, en Calle B, 2007. (http://www.calleb.cult.cu/)
22-Páginas de un diario tan cubano como íntimo, en Matanzas, Año VIII, Nro 1, enero-abril, 2007, p. 58.
23-La isla: espacio confluyente. (Revisitación del mito de la insularidad en la poesía cubana actual, en La isla en peso, Nro 19,2006. (http://www.uneac.com/laislaenpeso/num19/carta2.)
24-Los universos visuales de Fernando Pérez, en Miradas, Nro 6, 2005. (http://www.eictv.co.cu/miradas/)
25-Carta a Walter Salles, en Miradas, Nro 8, 2006. (http://www.eictv.co.cu/miradas/)
26-Raúl Hernández Novás: el cine como poiesis, en Matanzas, Año VIII, Nro 3, septiembre-diciembre, 2007, pp. 7-9.
27-El fulgor de las cosas que mueren (entrevista al poeta José Kozer), en El lanzallamas, 2007. (http://www.lanzallamas.com/blog/?p=971
28-Las hendidas transiciones de Leymen Pérez, en La Letra del Escriba, marzo, 2008, Nro 67, p. 13.
29-Dónde está la cutara (Breves apuntes para metamorfosear la NADA), en Cauce, Nro 1, 2008, pp. 10.12.
30-El desamparo de las horas, en Umbral, Nro 28, 2008, pp. 36-41.
31-El peatón que todos llevamos dentro, en Hacerse el Cuerdo, Nro. 10, 2008.(http://www.cenit.cult.cu/sites/uneac/boletin/0010)
32-Las corrientes inasibles de Leymen Pérez, en Matanzas, Año IX, nro 2, mayo-agosto, 2008, p. 68.
33-José Kozer: Un adolescente acostumbrado a jugar con las palabras, en La Gaceta de Cuba, nro 4, julio-agosto, 2008, pp. 38-41.
34-El peatón que todos llevamos dentro..., en El cuentero, nro 7, octubre de 2008, pp. 18.20.
35-El vecino de Van Gogh, en El Caimán Barbudo, año 42, edición 349, nov-dic 2008, pp. 18-19.

Premios y Reconocimientos

2000
—Premio Letra Nueva (crítica literaria)
2001
—Finalista del Premio Literario Fundación de la Ciudad de Santa Clara (cuento)
—Premio Ciudad del Che (novela)
2004
—1ra mención en el concurso de cuentos El mar y la montaña
—Finalista del Premio Literario Fundación de la Ciudad de Santa Clara (novela)
2005
—Premio de poesía «Raúl Doblado»
—III Premio de poesía «Regino Pedroso»
—Premio Calendario (ensayo)
—1ra mención en el concurso Sed de Belleza (literatura para niños y jóvenes)
2006
—1ra mención en el concurso de cuentos «Tristán de Jesús Medina»
—Premio Literario Fundación de la Ciudad de Santa Clara (novela)
—Mención en el premio «Videncia» (ensayo)
—Mención en los Juegos Florales de Matanzas (poesía)
—Finalista del premio «Eliseo Diego» (novela)
2007
—Mención en el premio «Regino Boti» (poesía)
—Finalista en los Juegos Florales de Matanzas (poesía)
—Premio de Narrativa Joven «Reina del Mar Editores» (novela)
2008
—Mención en el Concurso Nacional Segur de reseña crítica sobre temas literarios
—Segundo Premio en el IV Concurso Literario Internacional Bonaventuriano de poesía, Colombia —Premio Oriente «Herminio Almendros» (literatura para niños y jóvenes)
—Mención en el Premio Ítalo Calvino de Novela

Libros publicados

1- La soledad y otras mentiras. Ediciones Sed de Belleza, 2001, (cuento).
2- Cifras de la muerte. Ediciones Ávila, 2006, (poesía).
3- Las palabras ausentes. Editorial Capiro, 2006, (cuento).
4- Insomnios de la palabra. Casa Editora Abril, 2007, (ensayo).
5- La isla inmersa. Editorial Capiro, 2007, (novela).
6- Violante. Ediciones Sed de Belleza, 2008, (novela).
7- La isla inmersa. (Reedición) Editorial Letras Cubanas, (novela).

En proceso editorial

8- Un lugar en el mundo. Editorial Oriente, (novela).
9- El telón de Valentina Montenegro. Editorial Progreso, México, (novela)

2009

—Se reedita su novela La isla inmersa a cargo de la Editorial Letras Cubanas.
—Es invitado a la Feria Internacional del Libro de La Habana para presentar la reedición de su novela La isla inmersa, así como a la presentación de su novela para niños Violante.
—Participa en la Feria Internacional del Libro de Santa Clara. Se presenta la reedición de su novela La isla inmersa y su novela para niños Violante.
—Es invitado a la Feria Internacional del Libro de Granma.
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